Antes de fallecer

¿Cuáles fueron las últimas palabras de los personajes más importantes de la historia?

Todo el mundo tiene algo que decir ante la muerte y las últimas palabras son un buen reflejo de la personalidad. Así se despidieron de este mundo 11 figuras históricas.

1 /11
Últimas palabras 1  Sócrates (Museo Metropolitano de Arte de Nueva York)

Museo Metropolitano de Arte de Nueva York

1 / 11

Sócrates: “Critón, le debemos un gallo a Asclepio. No olvides pagárselo.”

El famoso filósofo ateniense, condenado a suicidarse con cicuta, cumplió de manera estoica su sentencia. Mientras el veneno hacía efecto, recordó en sus últimos momentos que tenía pendiente el sacrificio de un gallo a Asclepio, el dios de la medicina. Le encomendó esta última tarea a su amigo Critón, demostrando así que las acusaciones de impiedad por las que le habían condenado estaban muy equivocadas.

Últimas palabras 2  Alejandro Magno (CC)

CC

2 / 11

Alejandro Magno: “Al más fuerte.”

En su lecho de muerte, los generales de Alejandro Magno le preguntaron a quien dejaba su vasto imperio, ya que su único hijo legítimo era aún un bebé. La historia dice que su respuesta fue “al más fuerte” (krat'eroi, en griego), pero es probable que estuviera mencionando a Crátero, uno de sus generales, cuyo nombre se pronunciaba de manera muy similar (Krater'oi). Puesto que Crátero no estaba presente en su lecho de muerte, podría muy bien ser que sus otros generales quisieran oír lo que les convenía: el resultado fue una guerra de todos contra todos que causó la desintegración del imperio en multitud de reinos.

Últimas palabras 3  Julio César (Galería Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Roma)

Galería Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Roma

3 / 11

Julio César: “¿Tú también, hijo?”

Existen numerosas variantes de las últimas palabras de César, pero todas coinciden en que fueron para Bruto, uno de sus asesinos. Shakespeare hizo famosa la frase “Et tu, Brute?” (“¿Tú también, Bruto?”); sin embargo, según el historiador romano Suetonio, César habló en griego y dijo “Kai su teknon?” (“¿Tú también, hijo?) o, según otras fuentes romanas, “Tu quoque, Brute, filii mi!” (“¡Tú también, Bruto, hijo mío!”). No obstante todo ello debe tomarse en sentido figurado, ya que César al parecer le tenía un gran aprecio, pero difícilmente habría podido ser su hijo ya que apenas se llevaban 15 años de diferencia.

Últimas palabras 4  Cicerón (Castillo de Bad Homburg vor der Höhe)

Castillo de Bad Homburg vor der Höhe

4 / 11

Cicerón: “No hay nada correcto en lo que vas a hacer, soldado, pero mátame con corrección”.

Contemporáneo de Julio César, Marco Tulio Cicerón fue uno de los políticos más importantes de finales de la República y es reconocido como uno de los mejores oradores de la historia romana. Su oposición a Marco Antonio le costó cara y su antiguo aliado Octavio – el futuro emperador Augusto – le abandonó a su suerte. Cuando un soldado enviado por Marco Antonio se presentó en su villa para ejecutarlo, afrontó la muerte con su habitual dignidad y, aunque la creyera injusta, se resignó a su suerte.

Últimas palabras 5  Augusto (Museo de los Agustinos de Tolosa)

Museo de los Agustinos de Tolosa

5 / 11

Augusto: “La comedia ha terminado. ¡Aplaudid!”

A Augusto, el primer emperador romano, se le atribuye a menudo la frase: “Encontré una Roma hecha de ladrillo y os la dejo de mármol”, aludiendo a las grandes obras de construcción que se realizaron durante su gobierno. Sin embargo, según el historiador Suetonio, sus últimas palabras en el lecho de muerte fueron otras: “La comedia ha terminado. ¡Aplaudid!” Ambas versiones son perfectamente adecuadas para un hombre que dedicó casi 60 años a ejercer el papel de primer ciudadano a la vez que esquivaba las maneras de monarca que habían llevado a la muerte a Julio César.

Últimas palabras 6  Nerón (Colección privada)

Colección privada

6 / 11

Nerón: “¡Qué gran artista muere conmigo!”

El quinto emperador de Roma es uno de los más famosos por sus extravagancias, que provocaban vergüenza ajena y desprecio entre los aristócratas romanos. Es particularmente conocida su afición por cantar en público, por lo que no es de extrañar que sus últimas palabras– según el historiador Dion Casio, quien vivió casi dos siglos después de su muerte – reflejaran esa visión de sí mismo. No quiso dejar que lo asesinaran y le ordenó a su secretario que lo apuñalase para morir con el mismo drama con el que había vivido.

Últimas palabras 7  Leonardo da Vinci (Wellcome Collection)

Wellcome Collection

7 / 11

Leonardo da Vinci: “He ofendido a Dios y a la humanidad, puesto que mi trabajo no ha alcanzado la calidad que debería tener”.

A pesar de ser uno de los más famosos artistas del Renacimiento, Leonardo da Vinci siempre se exigía más. Toda su vida fue un desafío, algo que demostró tanto en la pintura como con sus inventos, algunos verdaderamente revolucionarios o directamente estrafalarios. Ni siquiera tras toda una vida de logros se sintió satisfecho: al sufrir un ictus a los 67 años, mandó llamar a un sacerdote para recibir la extrema unción y, según el historiador Giorgio Vasari, su mayor arrepentimiento fue el de no haber logrado la excelencia con su trabajo.

16  María Antonieta (Museo de la Revolución Francesa)

Museo de la Revolución Francesa

8 / 11

María Antonieta: “Discúlpeme, señor, no lo he hecho a propósito”.

Condenada a muerte por los revolucionarios franceses, la reina María Antonieta fue guillotinada el 16 de octubre de 1793. Al subir al cadalso, sin querer, pisó al verdugo que debía ejecutar su sentencia y tuvo la sangre fría de disculparse por ello como su educación le exigía. María Antonieta no fue una persona frívola y poco empática como en su momento la retrataron los revolucionarios, pero se resignó a su destino ya que, según ella, si la gente pensaba que no había tenido ninguna influencia sobre las decisiones del rey, la opinión que tenían sobre ella todavía habría sido peor.

La muerte de Napoleón, por Charles von Steuben

CC

9 / 11

Napoleón: “Francia, el ejército, Josefina”.

Las últimas palabras de Napoleón Bonaparte fueron presuntamente para sus tres grandes amores: su país, el ejército y su primera esposa, Josefina. Pero sobre esto hay otras dos versiones: “Francia, mi hijo, el ejército” o una que no tiene nada ver con las otras dos, “me retiro estando al frente del ejército”. En cualquiera de los casos es posible que el ex emperador ya no estuviera del todo lúcido, ya que había sufrido una hemorragia interna a causa del cáncer de estómago que padecía.

Últimas palabras 10  Maximiliano (Museo Hermitage)

Museo Hermitage

10 / 11

Maximiliano de Habsburgo: “Que mi sangre cierre las heridas de mi nueva patria. ¡Viva México!”

Maximiliano de Habsburgo, hermano del emperador austríaco Francisco José y cuñado de la emperatriz Sissi, cayó en la promesa de una corona que le costaría la vida: los conservadores mexicanos y Napoleón III le ofrecieron convertirse en emperador de México, ocultándole la situación de guerra civil que vivía el país. Finalmente, los republicanos de Benito Juárez lo hicieron prisionero y ordenaron su ejecución para disuadir a los europeos de volver a inmiscuirse en los asuntos del país. Sin embargo, las últimas palabras de Maximiliano fueron, precisamente, para México.

9  Guevara (CIA, National Security Archive)

CIA, National Security Archive

11 / 11

Ernesto “Che” Guevara: “Póngase sereno y apunte bien: va usted a matar a un hombre”.

Enresto “Che” Guevara, el guerrillero que tomó las armas por la revolución socialista en varios países de América Latina, fue fusilado el 9 de octubre de 1967 tras caer en manos del ejército boliviano. Félix Rodríguez, agente de la CIA, tuvo con él una última conversación en la que el Che le pidió que se despidiera de su señora. Luego lo dejó con Mario Terán, el sargento encargado de la ejecución, quien estaba visiblemente nervioso, por lo que Guevara le ordenó que se tranquilizara y que su bala diera en el blanco.