Emperadores romanos

Cómodo, un extravagante déspota

Sus excesos y el alejamiento de sus obligaciones como emperador sentenciaron al hijo de Marco Aurelio. En el año 192 murió estrangulado, víctima de un complot, el que está considerado como uno de los peores emperadores de la antigua Roma.

Cómodo

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Exactamente el 31 de diciembre de 192 el emperador Cómodo (Lanuvium, 161), hijo y sucesor de Marco Aurelio, murió estrangulado a los 31 años de edad a manos del liberto Narcisco, un esclavo liberado, después de que el veneno suministrado por Marcia, su concubina, no surtiera efecto.

Su padre, Marco Aurelio, fue un auténtico pensador filosófico, además de un político firme y victorioso en el campo de batalla. Durante el período que ocupó el trono imperial, entre los años 161 y 180, supo regir con serenidad y gran talento el imperio que había heredado, haciendo frente a graves crisis y a muy largas y cruentas guerras. En sus últimos años peleó al frente de sus tropas contra los bárbaros que amenazaban sus fronteras en el Danubio. Faustina, su esposa, le dio trece hijos y le acompañó en numerosas campañas. Uno de ellos fue Cómodo, a quien designó para sucederle. En 176, a los 15 años de edad, lo asoció al imperio, una decisión que con el tiempo se convirtió en un error fatal. Su incapacidad militar, la falta de medios financieros y la impaciencia por disfrutar del poder en Roma le movieron a abandonar la gran política que había emprendido su padre en el Danubio y a concluir la paz con los germanos.

El emperador Marco Aurelio tuvo 13 hijos. Cómodo, uno de ellos, fue asociado al imperio con tan solo 15 años.

Todo el poder en solitario

Se considera que el periodo de reinado de Cómodo está dividido en dos etapas. La primera va desde el año 176 hasta el 180, en la que gobernó junto a su padre y participó como soldado en la guerra contra los bárbaro. La segunda tuvo lugar entre los años 180, fecha en la que murió su padre, y 192, cuando Cómodo asumió el poder en solitario. Escogió el nombre de César Marco Aurelio Cómodo Antonino Augusto durante su gobierno. Durante esta segunda etapa, su reinado fue degenerando, víctima de sus continuas excentricidades. «Tras un siglo de oro llegó uno de hierro», escribió el historiador Dión Casio al relatar la crisis provocada por la sucesión de Marco Aurelio. Cómodo, un bello atleta, se identificó con Hércules, y se divirtió en Roma con los juegos del circo, a cuya arena bajó en más de 700 ocasiones.

Cómodo, un bello atleta, se identificó con Hércules y llegó a creerse, como él, un semidiós. Una de sus actividades favoritas en Roma eran los juegos del circo, a cuya arena bajó en más de 700 ocasiones.

Cómodo, un bello atleta, se identificó con Hércules y llegó a creerse, como él, un semidiós. Una de sus actividades favoritas en Roma eran los juegos del circo, a cuya arena bajó en más de 700 ocasiones.

Foto: CC

En cuanto a la política exterior, fue un periodo de relativa paz, pues el emperador no puso a penas atención en ninguna campaña militar. Sin embargo, en cuanto a los asuntos internos el Imperio vivió uno de los periodos más inestables. Todas las decisiones tenían como objetivo satisfacer los caprichos del emperador, y su enajenación y egolatría llegó al punto de rebautizar la ciudad la Roma con el nombre de Colonia Commodiana y el nombre de los meses en su honor. En su alrededor más cercano crecía el descontento y su liderazgo fue cuestionado desde muy pronto. Fue víctima de varias conjuras para intentar destronarle, una de las más graves tuvo lugar en 182 y fue protagonizada por su hermana Lucila y otros miembros del senado. Esta empresa fracasó y sus líderes fueron exiliados o ejecutados sin piedad.

Este clima hostil no hizo sino agravar el carácter cambiante y las maneras despóticas del emperador. Se fue alejando progresivamente del otro órgano de poder del Imperio, el Senado, cuyos miembros le temían y odiaban a partes iguales. Llegó a ordenar ejecuciones sistemáticas para infundir temor al pueblo y cortar de raíz ningún otro intento de conspiración. Aún así, su relación y la consideración del resto de la sociedad romana no fue tan malo. La predilección del emperador por los juegos del circo y las peleas de gladiadores le hicieron muy popular entre la gente.

El Imperio romano vivió uno de los más intestables a nivel de política interna durante el reinado de Cómodo (180-192).

Entre tanto, Cómodo entregaba la gestión del poder a terceros que, además, eran escogidos no por sus méritos si no por su predilección por ellos. Uno de ellos fue Perenne quien, tras ser deslegitimado por las tropas que debía comandar, fue ejecutado por el propio emperador. Y luego vino Cleandro, quien terminó corriendo la misma suerte. Ambos trataron de aprovecharse de su situación ventajosa y, tras ser denunciados por el pueblo, terminaron sufriendo las consecuencias del desentendimiento de un emperador que prefería dedicarse a su ocio personal que a la administración de un Imperio.

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Se cuenta de él que luchaba contra gladiadores desarmados y que daba muerte a muchos de ellos, que aniquilaba a lisiados que se arrastraban por las calles de Roma, que mataba animales, torturaba esclavos y celebraba grandes orgías en las que dilapidaba las riquezas del reino. Sin embargo, sus excesos seguían suscitando un profundo malestar y continuaban dando pie a las conspiraciones, hasta que, finalmente, en una de ellas fue asesinado. El 31 de diciembre de 192, tras haber fracasado un primer intento de asesinato mediante el veneno mezclado con su bebida, los conspiradores enviaron al liberto Narciso, quien formaba parte de su círculo de confianza como entrenador, para que le estrangulara durante un baño.

Esta obra de Fernand Pélez de 1879 titulada "La muerte de Cómodo" representa el momento justo en que Narciso acaba asesinar al emperador mientras Marcia contemplaba la escena.

Esta obra de Fernand Pélez de 1879 titulada "La muerte de Cómodo" representa el momento justo en que Narciso acaba asesinar al emperador mientras Marcia contemplaba la escena.

Foto: CC

Parecía que Roma se había librado por fin de uno de los peores emperadores de su historia. Tras su muerte, fue declarado enemigo público y su figura fue sometida a una damnatio memoriae, por la que se destruyeron sus estatuas y su nombre se borró de los registros oficiales, aunque sería restituido más adelante.

Cómodo dejó el Imperio en un estado caótico. Con él acabó la dinastía de los Antoninos, que había otorgado una larga época de seguridad y prosperidad. Se inauguró entonces un periodo belicoso llamado el año de los cinco emperadores.

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