Proyecto arvcoda

Cómo sobrevivían las poblaciones del desierto de Atacama hace miles de años

Este proyecto compuesto por investigadores de diversos organismos y universidades estudiará el uso que hicieron de los recursos vegetales disponibles los antiguos pobladores del desierto más árido del mundo.

Imagen general de la costa arreica de Atacama, que muestra la franja de tierra entre la playa y la cordillera de la Costa.

Imagen general de la costa arreica de Atacama, que muestra la franja de tierra entre la playa y la cordillera de la Costa. Foto: Proyecto ARVCODA.

Las extremas condiciones de cualquier desierto obligan a sus habitantes, tanto animales como humanos, a adaptarse a la falta de agua, temperaturas extremas, etcétera y aprovechar al máximo los recursos. Pero, ¿cómo sobrevivieron los pobladores prehistóricos en un clima tan extremo y complicado? Un nuevo proyecto de investigación financiado por la Fundación Palarq, ARVCODA, en el que participan expertos tanto de la Universidad de Chile como de la Institución Milà i Fontanals de Investigación en Humanidades, adscrita al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en España tiene precisamente como objetivo conocer mejor cómo vivían estos antiguos pobladores del desierto de Atacama. De manera más específica, el objetivo de este proyecto, dirigido por la investigadora del CSIC Débora Zurro, y que cuenta con la participación de investigadores de otros centros como la Universidad de Chile, la LMU de Múnich, la Universidad Autónoma de Barcelona, el University College de Londres (UCL) y la Universidad Católica del Norte, es estudiar el consumo de recursos vegetales por parte de las antiguas sociedades cazadoras, recolectoras y pescadoras que habitaron durante milenios el desierto costero de Atacama, que abarca el norte de Chile y sur de Perú, el más seco del mundo.

Playa rocosa frente al Pacífico.

Playa rocosa frente al Pacífico.

Foto: Proyecto ARVCODA

Optimizar los recursos disponibles

Las regiones áridas y semiáridas ocupan aproximadamente un tercio de la superficie del planeta. En cambio, las zonas hiperáridas como el desierto de Atacama ocupan tan sólo el 4%. Estos lugares presentan un bajo balance hídrico; a la sequedad atmosférica se ha de sumar la ausencia de precipitaciones regulares y de cursos de agua estables, lo que tiene como consecuencia una baja densidad de seres vivos. Las zonas áridas cálidas, además, tienen un interés especial: el estudio de la respuesta humana frente a la gestión de los recursos en escenarios hostiles.

Las zonas hiperáridas, como el desierto de Atacama, suman a la sequedad atmosférica la ausencia de precipitaciones regulares y de cursos de agua estables, por lo que pocos seres vivos habitan en estas zonas.

La arqueología de las zonas áridas se plantea principalmente el desarrollo de las comunidades humanas en este tipo de entornos con baja disponibilidad de recursos, no sólo alimentarios, sino también hídricos. También estudia la existencia de productos medicinales y de materias primas que permitan la fabricación de utensilios o de ropa, para ser usadas como combustible o para la fabricación de viviendas. Las sociedades cazadoras-recolectoras se caracterizan por un modo de vida nómada, por lo que realizan movimientos periódicos a lo largo del territorio a fin de no sobreexplotar los recursos de su entorno, dándoles tiempo para su regeneración hasta la próxima ocupación de esa zona en particular. Este uso de recursos implica, asimismo, una capacidad social para aprovecharlos, el desarrollo del conocimiento y las tecnologías para explotarlos, transportarlos, procesarlos, consumirlos y compartirlos de una manera sostenible.

Imagen de Zapatero, conchero en la costa del Pacífico.

Imagen de Zapatero, conchero en la costa del Pacífico.

Foto: Proyecto ARVCODA

Plantas como combustible

De hecho, las comunidades que residieron en esta zona del planeta desarrollaron su vida en un entorno que ofrecía pocos elementos para su sustento, aunque la complementariedad entre recursos terrestres (escasos debido a la práctica ausencia de lluvias) y marítimos (de gran riqueza) ofreció a estas sociedades costeras la posibilidad de mantener modos de vida muy resilientes y sostenibles en el tiempo.

Las comunidades que residieron en esta zona hiperárida del planeta desarrollaron su vida en un entorno que ofrecía pocos elementos para su sustento.

En general, el estudio arqueobotánico en las sociedades cazadoras-recolectoras ha tenido tradicionalmente un papel secundario, puesto que la visión de estas sociedades está muy centrada en la caza. Sin embargo, entornos áridos como la costa del desierto de Atacama ofrecen panorámicas alternativas ya que las condiciones hiperáridas de esta región han favorecido una buena conservación de los restos arqueológicos de origen orgánico.

Quebrada de Taltal, en la que pueden apreciarse las cactáceas, de gran tamaño, presentes en la zona.

Quebrada de Taltal, en la que pueden apreciarse las cactáceas, de gran tamaño, presentes en la zona.

Foto: Proyecto ARVCODA

El proyecto ARVCODA tiene previsto analizar las especies que fueron empleadas por los habitantes de Atacama como combustible durante los últimos 12.000 años. En este caso, y dada la inexistencia de árboles en la zona y la escasa riqueza de arbustos, se evaluará el papel jugado por posibles combustibles alternativos como algas o cactus, algunos de gran tamaño, como los que pueblan la quebrada de Taltal. Este estudio de plantas como combustible abre nuevas perspectivas en torno al uso de los vegetales en este tipo de entornos. Los resultados permitirán profundizar en la relación que establecieron en Atacama las personas con las plantas. Esto ofrecerá un panorama más completo de las formas de organización de las sociedades del pasado respecto a los recursos vegetales. E incluso planteará nuevos interrogantes respecto de las condiciones climáticas globales que afectan a las sociedades actuales.

Para saber más

Cahuachi, la gran ciudad milenaria del sur de Perú

Cahuachi, la gran ciudad milenaria del sur de Perú

Leer artículo

Para más información sobre proyectos de arqueología y paleontología humana visita la web de la Fundación Palarq.