Misterios y curiosidades del antiguo Egipto

¿Cómo aprendían los antiguos egipcios el oficio de artesano?

Un reciente estudio publicado por una investigadora polaca revela que los relieves que adornan los muros de la capilla de ofrendas del templo funerario de Hatshepsut en Deir el-Bahari fueron realizados por aprendices y maestros, y ha logrado indentificar algunas de las diversas manos que participaron en su realización.

Templo funerario de la reina Hatshepsut en Deir-el Bahari.

Templo funerario de la reina Hatshepsut en Deir-el Bahari.

Templo funerario de la reina Hatshepsut en Deir-el Bahari. Foto: iStock

El joven se afana en rellenar de pigmento de color ocre el relieve que le toca pintar y que representa a un portador de ofrendas, al portador de una oca concretamente. Con mucho cuidado intenta pintar el torso del personaje sin manchar el cuerpo de la oca que este lleva en sus brazos. Suspira. ¡Qué difícil es no errar! Se ha de tener un pulso firme y estar bien concentrado. Realmente está agradecido por la oportunidad que se le ha concedido. No todos los aprendices de artesano tienen la oportunidad de trabajar en un lugar de tanta importancia como este, el templo funerario de la reina Hatshepsut, la poderosa soberana de Egipto. Unos firmes pasos tras él le sacan de sus pensamientos. Es el maestro, que viene a comprobar cómo lo está haciendo. El oficial observa el trabajo del joven y frunce el ceño para horror de este. ¡No le gusta! Bueno, al final tampoco es para tanto; el maestro le informa de que cuando termine ya puede comenzar a pintar la siguiente figura, que él ya retocará su trabajo para que quede perfecto. Pero sí se lleva una pequeña amonestación: la próxima vez debe fijarse más...

El templo funerario de Deir el-Bahari se embelleció en su momento con dos series de relieves, de casi trece metros de longitud, cada uno en una pared distinta, que muestran una procesión de ofrendas que tuvo lugar en memoria de la soberana.

Tal vez algo así ocurrió durante el proceso de decoración de la capilla de la reina Hatshepsut (1479-1458 a.C.) en su templo funerario de Deir el-Bahari, un lugar que, como tantos otros templos y tumbas, se embelleció en su momento con magníficos relieves pintados, en este caso dos series de relieves, cada uno situado en una pared distinta, que muestran una procesión de ofrendas en memoria de la soberana. Con casi trece metros de longitud, estas escenas se componen de un centenar de personajes que portan objetos y animales para honrar el alma de la reina. Son un hermoso ejemplo de la habilidad y enorme destreza artística que llegaron a alcanzar algunos artesanos en el antiguo Egipto. Aunque nunca sabremos los nombres de estos talentosos artistas puesto que en el País del Nilo la concepción del arte era muy diferente a la nuestra, y los artesanos, incluso los que realizaron las grandes obras de arte faraónico que hoy se exponen en los museos del mundo y que nos siguen fascinando, no tenían la consideración que otras culturas, tanto contemporáneas como posteriores, dieron a sus propios artistas. De hecho, en Egipto se los consideraba unos obreros como los demás. Como han afirmado algunos historiadores del arte, en el antiguo Egipto el artista es "el gran desconocido".

La Capilla de Hatshepsut, con escenas de ofrendas en las paredes sur y norte.

Foto: J. Kościuk & M. Jawornicki; plano por T. Dziedzic

"Escuelas de arte"

Anastasiia Stupko-Lubezynska, del Centro Polaco de Arqueología Mediterránea de la Universidad de Varsovia, hace tiempo que estudia los relieves de los muros de la capilla de Hatshepsut en Deir el-Bahari, y el resultado de este exhaustivo análisis acaba de publicarse en la revista Antiquity. En él, la investigadora hace hincapié en las fases del trabajo que los artistas egipcios llevaban a cabo sobre un muro que debía ser decorado. Y para ello ha estudiado a fondo estos relieves de portadores de ofrendas. Al final, según el estudio, Stupko-Lubezynska ha logrado identificar qué elementos fueron realizados por los aprendices y cuáles por sus maestros. Eso demostraría que, por lo menos el templo de Deir el-Bahari, y probablemente muchos otros lugares a lo largo de todo Egipto, se convirtieron en centros de "aprendizaje", una especie de escuelas de arte de la época al modo de los talleres renacentistas.

Ejemplos de trabajos de artesanos menos experimentados. Las correcciones de los maestros están indicadas con flechas.

Foto: M. Jawornicki; flechas colocadas por Anastasiia Stupko-Lubczynska

Stupko-Lubezynska ha logrado identificar qué elementos fueron realizados por los aprendices y cuáles por sus maestros en estos relieves. Eso demostraría que muchos templos y tumbas a lo largo de todo Egipto se convirtieron en centros de aprendizaje.

Y ¿cómo ha sido posible distinguir estas diferencias? "Al estudiar las huellas grabadas en la piedra por los cinceles antiguos hemos podido 'captar' varios fenómenos intangibles que normalmente no dejan ninguna evidencia", comenta la arqueóloga. De hecho, la investigadora polaca lleva años estudiando estos relieves. Esto ha supuesto horas y horas de arduo trabajo, tanto para ella como para su equipo, encaramados a un andamio para copiar los diseños en láminas de película plástica, que luego se han escaneado y procesado. Los datos que se han logrado recopilar sugieren que cada una de las paredes fue decorada por un grupo distinto de artesanos, puesto que se aprecian diferencias en la forma de representación de ciertos elementos, como las jarras y también las gavillas de trigo. "No podía dejar de pensar que nuestro equipo de documentación estaba replicando las acciones de quienes crearon estas imágenes hace 3.500 años. Al igual que nosotros, los escultores antiguos se sentaban en andamios, charlaban y trabajaban juntos", comenta Stupko-Lubczynska.

Representación de artesanos egipcios trabajando con andamios. A la derecha, la investigadora polaca subida en un andamio durante su trabajo en la capilla del templo de Deir el-Bahari.

Foto: A. Hallmann

Motivos tratados de manera diferente en dos paredes: gavillas de trigo en (a) la pared sur y (b) la pared norte; Jarras de agua/leche en (c) la pared sur y (d–e) la pared norte.

Foto: M. Jawornicki

Aprendices y maestros

El estudio afirma que a los aprendices se les encargó tareas como la factura de miembros y torsos, mientras que los oficiales se ocuparon de los rostros, algo mucho más complejo. Estos también corrigieron algunos errores de los artistas noveles. En cuanto a las pelucas con que van tocadas las figuras, el estudio afirma que existen claras diferencias entre unas y otras, y se ve perfectamente cuáles fueron ejecutadas con más habilidad y cuáles con menos. Algunas están hechas con un trazo más preciso y otras de un modo más burdo. Estos muros muestran, así, la realización de un trabajo en equipo y la búsqueda del perfeccionamiento técnico entre los antiguos artesanos. "En general, se cree que en el antiguo Egipto los artistas se formaban fuera de los proyectos arquitectónicos en curso, pero mi investigación en la capilla de Hatshepsut demuestra que la enseñanza también se llevó a cabo mientras se ejecutaban los relieves", señala la investigadora.

Zonas de trabajo de los artistas A, B y B1, esculpiendo las pelucas de los portadores de ofrendas.

Foto: M. Jawornicki; figura de la autora

Pelucas de portadores de ofrendas adyacentes esculpidas por los artistas B (izquierda) y A (derecha).

Foto: M. Jawornicki

Aunque las fases que componen el proceso de elaboración de relieves en el antiguo Egipto son ampliamente conocidas por los especialistas (se han contabilizado un total de siete: alisado del muro, división en secciones y en cudarículas con pintura roja, trazado de bocetos, corrección de los dibujos preliminares, inscripciones de textos, tallado de las figuras, y encalado y coloreado de las mismas), el presente estudio, según las observaciones de su autora, ofrece una "mirada inusual" al proceso artístico egipcio así como a las condiciones de trabajo de estas personas.

El presente estudio, según las observaciones de su autora, ofrece una "mirada inusual" al proceso artístico egipcio así como a las condiciones de trabajo de estas personas.

"La investigación demuestra el potencial de recurrir a una visión holística de una estructura bien conocida y su decoración (como el templo de Deir el-Bahari) ofrece nueva información sobre las técnicas de producción y organización del trabajo gracias al uso de un enfoque experiencial contextualizado con textos, iconografía y fuentes analógicas. Cuando se aplica a las obras de un taller, como los relieves de la capilla de Hatshepsut, este enfoque puede utilizarse para reconstruir la ergonomía del sitio, distinguir el trabajo de personas individuales e incluso arrojar luz sobre fenómenos tan intangibles como las relaciones que se establecieron entre maestros y aprendices", concluye Stupko-Lubczynska.

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