Imágenes de la transición

Colita, la fotógrafa cronista de una época

Isabel Steva Hernández, más conocida como Colita, es una de las fotógrafas españolas más importantes del siglo XX. Con su cámara ha inmortalizado la Barcelona de las décadas de 1960 y 1970, el mundo del flamenco y los personajes más relevantes, tanto artistas como intelectuales, de este período de la historia de España. Ferviente defensora de la libertad y del feminismo, Colita colaboró en diversas publicaciones del momento y formó parte del famoso movimiento Gauche Divine.

Colita fotografiada con su cámara en 1962. Foto: Oriol Maspons

El 24 de agosto de 1940 nació en Barcelona Isabel Steva Hernández. Más conocida por su nombre artístico de Colita(un apodo que le puso su padre cuando era una niña, quien le dijo que había nacido debajo de una col), Isabel, que con los años se convertiría en una reconocida fotógrafa y una gran retratista, es también la máxima exponente de la fotografía reivindicativa de la Barcelona de las décadas de los años sesenta y setenta, una ciudad bulliciosa que empezaba a abrirse al mundo y que ella supo captar como nadie con la ávida mirada de su cámara. El mundo de los gitanos del Somorrostro, el barrio Chino, Las Ramblas, la arquitectura modernista y las más diversas facetas de la Ciudad Condal fueron blanco de su objetivo, y se han acabado convirtiendo en auténticas obras de arte que años después aún nos siguen cautivando.

Unos buenos maestros

Nacida en el céntrico barrio de l'Eixample barcelonés, Isabel estudió hasta los diecisiete años en el colegio del Sagrado Corazón y tras acabar sus estudios preuniversitarios, la joven se trasladó a París para estudiar Civilización Francesa en la Universidad de la Sorbona. Pero su aventura parisina tan solo duraría un año. Sería tras su regreso a Barcelona cuando empezó a despertar en ella la pasión por la fotografía de la mano del pintor Paco Rebés, que se convertiría en su mentor y maestro. Rebés era además un conocido representante de artistas de flamenco y un enamorado de este arte. Junto a Rebés, fueron asimismo los fotógrafos Oriol Maspons, Julio Ubiña, Francesc Català Roca y Xavier Miserachs quienes iniciaron a Colita en el mundo de la fotografía.

Su aventura parisina tan solo duró un año, y cuando regresó a la Ciudad Condal empezó a despertar su pasión por la fotografía de la mano del pintor Paco Rebés, que se convertiría en su mentor y maestro.

Escena de la pelicula Los Tarantos, rodada en 1963 y en la que aparece la bailaora Carmen Amaya. 

Foto: Archivo Colita Fotografía

A pesar de sus innegables apoyos, al principio Colita parecía no tener muy claro su futuro en aquella profesión. Pero 1962 sería el año que marcaría un punto de inflexión en su vida. Colita colaboró en la película de Francesc Rovira-Beleta Los Tarantos. Durante el rodaje conoció a la bailaora Carmen Amaya, conocida por el apodo de "La Capitana", con quien trabaría una profunda amistad. Gracias a Amaya, Colita se apasionó por el flamenco, hasta el punto de que la joven dejó Barcelona para trasladarse a Madrid donde tomaría las fotografías promocionales de dos grandes representantes de este arte: La Chunga y Antonio Gades. A continuación, Colita viajó a Andalucía, la cuna del flamenco, siempre a los mandos de su inseparable seiscientos. De aquel viaje surgiría el libro Luces y sombras del flamenco, una obra legendaria en la que Colita realiza un magnífico recorrido fotográfico por el universo del flamenco y de los gitanos, un mundo que la fascinaba.

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Su gran amor: Barcelona

Colita regresaría a Barcelona con los últimos coletazos del franquismo. En aquella época, la fotógrafa colaboró con algunos medios como Fotogramas, Tele-Expres, Mundo Diario o Destino. Gran amante asimismo del séptimo arte, y con el objetivo de contribuir a la creación de un cine europeo de carácter más progresista, Colita colaboró con la denominada Escuela de Barcelona, un movimiento cinematográfico catalán entre cuyos principales miembros se contaban Vicente Aranda, Jaime Camino o Jacinto Esteva. En 1965, Colita realizaría su primera exposición titulada Evocació del Modernisme (Evocación del Modernismo) en el Colegio de Arquitectos de Barcelona, junto con otros artistas. En 1967 inició una colaboración con la discográfica Edigsa y el movimiento de la Nova Cançó, realizando carteles promocionales y de prensa para los artistas más famosos del momento como Núria Feliu, Joan Manuel Serrat o Guillermina Motta.

En 1965, la fotógrafa realizaría su primera exposición titulada 'Evocació del Modernisme' (Evocación del Modernismo) en el Colegio de Arquitectos de Barcelona, junto con otros artistas.

Fotografía del puerto de Barcelona tomada en el año 1966.

Foto : Archivo Colita Fotografía

Fotografía de 1965 en la que aparecen unos niños jugando en las calles de Barcelona.

Foto: Archivo Colita Fotografía

Colita se uniría asimismo al movimiento de izquierdas Gauche Divine (izquierda divina), de cuyos principales representantes (tanto intelectuales como artistas) realizaría varios retratos con los que en el año 1971 organizó una gran exposición titulada La gauche qui rit (la izquierda que ríe) en la Sala Aixelà de Barcelona. Aunque la muestra fue realmente breve, ya que la policía la clausuró al día siguiente de su inauguración. Colita también llevó a cabo algunas incursiones en el mundo editorial. Su pasión por la novela policíaca y de misterio la llevó a colaborar con Tusquets en la nueva colección de libros impulsada por la editorial barcelonesa titulada Serie Negra, un trabajo que la fotógrafa compaginaba con su tarea como directora del departamento de fotografía de la revista Vindicación Feminista, donde trabajó hasta el año 1978. Ya durante la Transición, Colita colaboró asimismo con las revistas Interviú, Cuadernos para el diálogo y Bocaccio, entre otras, dedicándose a fotografiar Barcelona y su área metropolitana con el firme propósito de plasmar la vida cultural y social de la ciudad y documentar su evolución a lo largo de los años.

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Un legado lleno de honores

Con más de cuarenta y cuatro años de profesión, una treintena de publicaciones fotográficas y alrededor de cincuenta exposiciones, la larga trayectoria de Colita está colmada de premios y galardones, lo que la ha convertido en una de las mayores representantes de la fotografía crítica española. En 2014 se le concedió el Premio Nacional de Fotografía, un galardón que la la fotógrafa rechazó a modo de protesta por la delicada situación que, según afirmaba, atravesaban la cultura y la educación en nuestro país. Aquel mismo año tuvo lugar una exposición en el edificio de La Pedrera, en Barcelona, que llevaba por nombre Colita ¡perquè sí! (Colita ¡porque sí!), en cuyo cartel aparece la fotógrafa acompañada de su inseparable cámara.

En 2014, a Colita se le concedió el Premio Nacional de Fotografía, pero la fotógrafa lo rechazó a modo de protesta por la delicada situación que, según afirmaba, atravesaban la cultura y la educación en nuestro país.

La fotógrafa Colita posa con su cámara en La Pedrera de Barcelona en el año 1986.

Foto: Archivo Colita Fotografía

Esta singular fotografía muestra a Colita con una cámara bajo el brazo. Imagen tomada en 1976.

Foto: Pepe Encinas

En noviembre del año 2017 Colita fue nombrada mestre (maestra) de la Cadena de Mestres FAD, la más alta distinción que otorga esta importante institución catalana dedicada al mundo de las artes y el diseño. En 2018, con motivo del 40 aniversario de la aprobación de la Constitución Española, se organizó en Madrid una gran exposición en el Senado y el Congreso de los Diputados titulada El poder del arte, en la que Colita expuso cuarenta fotografías pertenecientes al fondo del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS). Sin duda alguna, Colita, ha sido, y sigue siendo, memoria viva de la Transición española y la fiel cronista de unas décadas que cambiarían para siempre la historia de nuestro país.