leyendas medievales

El Códice Gigas, el manuscrito que fue escrito por el mismo Diablo

Creado a principios del siglo XIII según la leyenda por el monje benedictino Herman el Recluso, el Códice Gigas, llamado así por su enorme tamaño, atesora una tenebrosa leyenda que cuenta que fue el propio Lucifer quien ayudó al monje a terminar la obra en una sola noche a cambio de que apareciera su imagen en el libro.

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Año de nuestro señor de 1230. Cuenta la leyenda que un monje llamado Inclusus Hermanus Monachus (Herman el Recluso) se halla recluido en su celda del monasterio de Podlažice (en Chrudim, en el centro de la actual República Checa) tras quebrantar uno de sus votos, y por tamaña transgresión es condenado a ser emparedado vivo. Herman es un benedictino o monje negro que ha tenido que soportar toda clase de castigos y privaciones, pero al que ahora espera un terrible destino, ya que el abad del monasterio ha ordenado que sea emparedado vivo. Para salvarse, Herman propone al abad algo imposible: para honrar al monasterio, se compromete a escribir el códice más grande de su época, en el que incluirá todos los pasajes de la Biblia y toda la sabiduría humana. Y lo escribirá en una sola noche. Pero incapaz de poder acabar a tiempo la tarea que él mismo se ha impuesto, cercano ya el amanecer, Herman hace un pacto con Satanás para que este guíe su mano y pueda salvar así la vida. El ángel caído aceptó ayudarle, pero le puso dos condiciones: quedarse con su alma y que su imagen apareciera en una de las páginas.

Esta es la ilustración del Diablo que aparece en el Códice y que, según la leyenda, el monje desesperado la incluyó a cambio de su ayuda en una de las páginas de la obra.

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La maldición del Códice

Con los albores del nuevo día, el abad del monasterio y sus acompañantes entraron en la celda de Herman y cuál sería su sorpresa al ver el Códice terminado, tal como había prometido el monje. En su interior podía leerse desde una versión vulgata de la Biblia hasta las obras del historiador judío Flavio Josefo, las Etimologías del arzobispo San Isidoro de Sevilla, el texto completo de la Chronica Boemorum de Cosmas de Praga, así como una recopilación de remedios medicinales, encantamientos mágicos y una lista necrológica. Sus hojas estaban confeccionadas con pieles de animales y, tal como solicitó el diablo, a Herman no se le olvidó representarlo en la página 290. Pero si bien su origen se trata de una leyenda, la existencia misma del Códice no lo es, puesto que el libro existe y se encuentra actualmente en la Biblioteca Nacional de Suecia, en Estocolmo. Conocido como el Códice Gigas por su enorme tamaño, esta singular obra mide 92 centímetros de alto, 50,5 de ancho, 22 de grosor y pesa 74,8 kilos, y es el manuscrito medieval más grande conocido hasta la fecha.

La Biblioteca Nacional de de Suecia, en Estocolmo, es el lugar donde se exhibe el Códice Gigas desde 1819.

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Conocido como el Códice Gigas por su enorme tamaño, esta singular obra mide 92 centímetros de alto, 50,5 de ancho, 22 de grosor y pesa 74,8 kilos, y es el manuscrito medieval más grande conocido hasta la fecha.

Gracias a la lista de necrológicas que contiene, sabemos que el Códice Gigas pudo ser redactado entre los años 1204 y 1230, y el análisis caligráfico así como de los pigmentos realizado por National Geographic para el documental La Biblia del Diablo indica que fue escrito por una sola persona y que sólo se utilizó un tipo de tinta, elaborada con insectos machacados. Por su parte, especialistas de la Biblioteca Nacional de Estocolmo han deducido que un trabajo de tal envergadura podría haber ocupado a una sola persona durante unos treinta años de su vida.

En 1295, el monasterio benedictino de Podlažice sufrió graves problemas económicos, lo que obligó al obispo Gregorio de Praga a vender el Códice a un monasterio cisterciense de la localidad checa de Sedlec, y posteriormente pasaría al monasterio de Broumov. Siglos después, y obsesionado con el manuscrito, en 1594, el emperador del Sacro Imperio Romano Rodolfo II de Habsburgo tomó prestada la obra (nunca la devolvió) del monasterio de Broumov para añadirla a su espléndida colección de objetos raros y curiosos.

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La colección de maravillas

El emperador Rodolfo II, que era el sobrino del rey Felipe II de España, fue un hombre de gustos extravagantes. Su corte acogía a personajes de la talla del astrónomo Johannes Kepler, pero también por allí pululaba una miríada de magos, alquimistas y profetas autoproclamados. Queriendo imitar a su tío, Rodolfo decidido a reunir una colección que albergara lo que él consideraba las grandes y raras maravillas del mundo. En su colección se podía ver un supuesto cuerno de unicornio, animales mutantes disecados, el esqueleto de un gigante y su pieza estrella: el Códice Gigas también conocido como la "Biblia del Diablo". Declarado loco por su propia familia, Rodolfo II abdicó en 1611, y el Códice pasó entonces a manos de la reina Cristina de Suecia, que lo añadiría a su biblioteca personal.

Esta imagen da una idea del gran tamaño del Códice Gigas, cuyas medidas –92 centímetros de alto, 50,5 de ancho, 22 de grosor y pesa 74,8 kilos– lo convierten en una pieza complicada de manipular por los conservadores y expertos que la estudian. 

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En su la colección del emperador Rodolfo II se podía ver un supuesto cuerno de unicornio, animales mutantes disecados, el esqueleto de un gigante y su pieza estrella: el Códice Gigas, también conocido como la Biblia del Diablo.

Quizás atemorizada por la supuesta maldición que planeaba sobre todos aquellos que poseyeran la "Biblia del diablo", años más tarde, y tras haberse convertido al catolicismo y abdicado de su trono, la reina Cristina se instaló en Roma, donde se llevó todos sus libros sagrados a excepción de uno: el Códice Gigas, que permaneció en Suecia. El Códice estuvo a punto de ser pasto de la llamas cuando un incendio devoró el castillo de Suecia el 7 de mayo de 1655. La leyenda cuenta que fue un monje quien lo salvó de la destrucción lanzándolo por la ventana, y cuando este cayó al suelo pareció "aterrizar" sin haber sufrido daño alguno gracias a la maldición que lo protegía. Aunque esto solo es una leyenda, puesto que en realidad a raíz de aquel incidente el Códice sufrió graves desperfectos.

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La importancia del Códice

Gracias al catálogo elaborado por el historiador y bibliotecario sueco Magnus von Celse, publicado en 1751, conocemos la importancia que había adquirido el Códice por aquel entonces. Incluso se llegó a afirmar que la obra perteneció al mismísimo Martín Lutero, algo que seguramente es falso. Para obtener una detallada descripción del Códice Gigas se tuvo que esperar a que Joseph Dobrowský, miembro de la Real Sociedad de Ciencias de Praga, realizara un informe en 1796 en el que se hacía eco de la importancia del manuscrito y de la información que podía aportar a la historia de la región. Por fortuna el Códice fue restaurado en el año 1819, y en la actualidad se exhibe en la Biblioteca Nacional de Suecia en Estocolmo donde forma parte de la exposición "Tesoros de la Biblioteca". La institución ha digitalizado el manuscrito, que cualquier persona puede consultar en su página web. De este modo, teniendo la oportunidad de ojear el códice más grande del mundo, tal vez uno pueda descubrir si el singular manuscrito realmente está o no maldito, e incluso si es obra del mismísimo Diablo...