Ciudades sumergidas

La ciudad perdida de Helike, víctima de la ira de Poseidón

Desde el año 1988, un grupo multidisciplinar dirigido por la arqueóloga griega Dora Katsonopoulou está sacando a la luz los restos de una antigua ciudad desaparecida como consecuencia de un devastador terremoto. Los trabajos, que se iniciaron en el año 2000, confirmaron a la postre que se trataba de la ciudad desaparecida de Helike, que según los autores clásicos fue engullida por un tsunami provocado por la ira de Poseidón.

Trabajos de conservacion del complejo helenistico de Helike.

Trabajos de conservacion del complejo helenistico de Helike. Foto: Helike Project

La historia de la destrucción de la mítica Atlántida es uno de los relatos más conocidos de la antigua Grecia. La poderosa ciudad fue tragada por las aguas como castigo de los dioses a la arrogancia de sus habitantes. Sin embargo existe una historia similar que nos remonta a una trágica noche de invierno del año 373.C. Ese día, la ciudad griega de Helike, en la costa norte del Peloponeso, sufrió un catastrófico terremoto seguido de un devastador tsunami. Justo cuando la civilización de la Grecia clásica se hallaba en su máximo apogeo, la ciudad entera y todos sus habitantes se perdieron para siempre bajo las aguas del Mediterráneo. Durante siglos la ciudad ha permanecido desparecida, y, para dar con sus vestigios, los arqueólogos tan solo podían guiarse por algunos relatos que la mayoría de las veces resultaban contradictorios. Pero en el año 1988, la arqueóloga Dora Katsonopoulou puso el marcha el Proyecto Helike con el objetivo de intentar localizar de una vez por todas la misteriosa ciudad perdida.

La ira de Poseidón

Fundada en la Edad del Bronce, Helike se convirtió en la principal ciudad de la región de Acaya, en el Peloponeso. Según cuenta el propio Platón, la ciudad participó en la Guerra de Troya aportando un barco y, muchos siglos después lideró la Liga Aquea y llegó a ser la capital de las Doce Ciudades de la Antigua Acaya o Dodekapolis. Convertida en un importante entro cultural y religioso de la región, sabemos que Helike acuñaba su propia moneda, lo que queda confirmado por el hallazgo de dos monedas de cobre del siglo V a.C., que ahora se exhiben en los Museos Estatales de Berlín. Debido a que Helike rendía culto al dios del mar, Poseidón, en el anverso de las monedas se muestra la cabeza de esta divinidad, patrón de la ciudad, con la inscripción ELIK, y en el reverso aparece el característico tridente que porta el dios.

Según el propio Platón, la ciudad participó en la Guerra de Troya con un barco y, siglos después dirigió la Liga Aquea y llegó a ser la capital de las Doce Ciudades de la Antigua Acaya o Dodekapolis.

Vista de algunas estructuras arquitectónicas del yacimiento helenístico de Helike.

Foto: Helike Project

Fue tal la importancia de Helike que llegó a fundar colonias como Priene en Asia Menor o Sibaris en el sur de Italia. El santuario de la ciudad donde se rendía culto a Poseidón Helikoniano era conocido en todo el Mediterráneo, y su importancia solo era superada por el de Apolo en Delfos. Pero tanta prosperidad tendría un abrupto final. Los autores clásicos atribuyen la destrucción de Helike a Poseidón, el cual, en un ataque de ira contra los habitantes de la ciudad porque se habían negado a entregar su estatua (o al menos un molde de la misma) a unos colonos jonios que la habían solicitado, agitó la tierra de un modo tan violento que provocó la total destrucción de Helike y sus habitantes.

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Lo que cuentan los antiguos relatos

Ciento cincuenta años más tarde, el geógrafo e historiador Eratóstenes visitó el lugar y dijo haber visto una estatua de Poseidón que se hallaba sumergida en un poros. Este término ha sido interpretado tradicionalmente por los investigadores como "estrecho", lo que sugería que la ciudad podía estar hundida bajo las aguas del golfo de Corinto. Alrededor del año 174 d.C., Pausanias también viajó hasta un lugar conocido como Helike, situado a unos siete kilómetros al sureste de la ciudad de Aigio, en la Grecia occidental. Allí dijo haber visto, bajo las aguas, los restos de unas murallas que podían haber pertenecido a la antigua ciudad. Ya no sería hasta el año 1861, cuando una expedición alemana que visitaba la región encontró en las inmediaciones del lugar una de la monedas con el rostro de Poseidón.

Pausanias viajó hasta un lugar conocido como Helike, situado a unos siete kilómetros al sureste de la ciudad de Aigio, en la Grecia occidental, alrededor del año 174 d.C. Allí dijo haber visto los restos de unas murallas que podían haber pertenecido a la antigua ciudad.

Drenaje de un edificio sumergido en Helike.

Foto: Helike Project

Si nos basamos en los relatos antiguos, todo hace creer que los restos de la ciudad de Helike no pudieron ser saqueados debido a su situación bajo las aguas, y tampoco se hizo ningún intento por rescatarlos durante siglos. Por tanto sería lógico pensar que el yacimiento que se localizase pudiera ser una especie de "cápsula del tiempo" que mostrara a los arqueólogos cómo era la antigua Helike y cómo vivían sus habitantes. El arqueólogo griego Spyridon Marinatos, descubridor de la ciudad de Akrotiri en la isla egea de Santorini, que fue uno de los más entusiastas buscadores de la ciudad de Helike, calculó que esta podría esconder decenas de obras en bronce y mármol, y esperaba realizar "el descubrimiento de toda una ciudad antigua, mucho más preciosa e interesante que Pompeya". También aseguró que el de Helike sería"casi con seguridad el descubrimiento arqueológico más espectacular jamás realizado".

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En busca de Helike

En el marco del Proyecto Helike, la arqueóloga griega Dora Katsonopoulou y el astrofísico Steven Soter, del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, se pusieron en contacto con el oceanógrafo Paul Kronfield para llevar a cabo una exploración del fondo marino de la región de Aigion en 1994. Tras los estudios, el propio Soter declaró que a pesar de haber encontrado algunas perturbaciones sísmicas, estas no eran suficientes como para afirmar que allí pudiesen hallarse los restos de una ciudad. Katsonopoulou entonces volvió a releer los textos clásicos y se le ocurrió que el poros al que se referían los autores, el lugar donde decían que se había hundido la ciudad clásica, no solo podía tratarse del mar, sino que tal vez podía hacer referencia a una laguna interior actualmente seca. Así que Katsonopoulou decidió trasladar las investigaciones a la llanura adyacente, cerca de la moderna población de Rizomylos, donde el delta sumergido se había convertido en tierra seca debido a la acumulación de sedimentos fluviales y al levantamiento tectónico de la zona.

Katsonopoulou volvió a releer los textos clásicos y pensó que el poros o estrecho donde los autores decían que se había hundido la ciudad clásica no solo podía tratarse del mar, sino que tal vez podía hacer referencia a una laguna interior actualmente seca.

Tras excavar alrededor de 99 pozos entre los ríos Selinous y Kerynites, los arqueólogos encontraron conchas, moluscos y restos de cerámica bajo una fina capa de arcilla. Pero lo que más llamó su atención fue que a 150 metros de la supuesta ubicación de la Helike clásica descubrieron los restos de una ciudad mucho más antigua, datada entre los años 2600 y 2300 a.C., y que al parecer había mantenido contactos con la Troya de la época. Pero las sorpresas no acabaron aquí. Esa supuesta Helike de la Edad del Bronce, que hasta aquel momento era una ciudad totalmente desconocida para los arqueólogos, al parecer también tuvo el mismo trágico final que la mencionada en los textos clásicos: fue destruida por un terremoto y sepultada bajo las aguas.

A la izquierda, la directora del proyecto Helike, Dora Katsonopoulou. 

Foto: Helike Project

Recipientes de cerámica encontrados en los edificios descubiertos en Helike.

Foto: Helike Project

Una antigua ciudad sale a la luz

Entre los años 2000 y 2001, el equipo del Proyecto Helike localizó durante las excavaciones, a tres metros de profundidad, bajo los depósitos de lo que parecía una laguna interior, los restos de varias estructuras del período clásico que podrían haber pertenecido a la antigua Helike. Los arqueólogos creen que habrían podido ser destruidos a causa de un terremoto y que ese podría ser el motivo de que se encontrasen bajo los depósitos de la laguna. Durante las excavaciones salieron a la luz calles adoquinadas y un edificio que fue bautizado con el nombre de "casa corredor", que aún conservaba intacto el ajuar doméstico, en especial algunas vasijas de cerámica que contenían restos de semillas. También se hallaron pesas de telar de arcilla, una docena de monedas de bronce procedentes de la ciudad estado de Sición, en el Peloponeso, y una figura de Tanagra (un tipo de figurillas, normalmente femeninas, de terracota de carácter funerario originarias de la ciudad beocia de Tanagra) de color negro.

A tres metros de profundidad se localizaron los restos de varias estructuras del período clásico que podrían haber pertenecido a la antigua ciudad y que habrían podido ser destruidos por un terremoto. Por eso se hallaban bajo los depósitos de una laguna interior.

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En 2012, los arqueólogos descubrieron que los sedimentos que cubrían los restos de la antigua ciudad contenían asimismo numerosos restos de microfauna marina, lo que demostraba sin ningún género de dudas que las ruinas habían estado sumergidas durante mucho tiempo. Hasta ahora todas las evidencias que se han ido acumulando apuntan a que la ciudad excavada por el Proyecto Helike fue destruida por un terremoto seguido de un terrible incendio, y que al final fue engullida por un violento tsunami. Olvidada por el tiempo, todo lo que la tierra se tragó permaneció intacto y sellado bajo espesos depósitos de arcilla, lo que parece confirmar lo que el equipo encargado de la excavación ha venido sospechando todo este tiempo: "Helike no se hundió en las profundidades del golfo de Corinto tal y como se creía, sino que fue sumergida en una laguna interior que más tarde se llenó de sedimentos". Y, por lo que parece, va a seguir mostrando sus secretos a los arqueólogos.