Análisis del ADN

Los celtas llegaron a Gran Bretaña en la Edad del Bronce, según un nuevo estudio genético

Un estudio genético acaba de demostrar que durante principios del primer milenio a.C. llegaron a la isla una serie de pueblos que, tras mezclarse con los indígenas conformaron las tribus celtas con las que luego se encontrarían los romanos.

La familia celta enterrada en Cliffs Edge fue una de las primeras en alcanzar la costa británica sobre el año mil.

Foto: Wessex Archaeology

Para conocer mejor los cambios genéticos que marcaron las Edades de Bronce y Hierro los genetistas han analizado más de 800 individuos de Escocia, Gales e Inglaterra, de cuyos huesos se ha extraído el genoma en un proyecto conjunto de las Universidades de York, Viena, la Universidad Médica de Harvard y muchas otras instituciones. Gracias al análisis de estos restos se han confirmado muchas de las hipótesis defendidas hasta ahora por la mayoría de los historiadores sobre la formación de la cultura britana, concretamente el hecho de que los celtas llegaron a la isla en la Edad del Bronce y no más adelante como defendían otros especialistas.

Esto se ha demostrado a través de la llegada masiva de genes extranjeros entre los años 1000 y 875 a.C., a finales de la Edad del Bronce, influjo poblacional que se frena en los siglos siguientes, cuando las grandes migraciones desaparecieron para dar paso a unos pocos visitantes al año que apenas dejaron huella en el ADN que ahora mismo se puede estudiar.

Restos de un arquero encontrado en Stonehenge (2300 a.C.).

Restos de un arquero encontrado en Stonehenge (2300 a.C.).

Antes de las grandes oleadas migratorias de la Edad del Bronce Final, las tribus de Gran Bretaña presentaban una gran diversidad genética. 

Foto: Wikimedia Commons

La nueva cultura surgida de la fusión de estos recién llegados con los indígenas nativos de la isla dio lugar a una población muy homogénea genéticamente hablando, la cual llegaría hasta la conquista romana sin sufrir apenas cambios en su estructura del ADN. Asimismo el estudio ha permitido descartar la popular teoría de la llegada de estos celtas desde la zona del Cáucaso, pues sus genes se corresponden más bien a los de la cultura Hallstatt surgida al norte de los Alpes alrededor del 1200 a.C.

Una transformación gradual

Según defiende el estudio, publicado recientemente en la revista Nature, la llegada de estos nuevos grupos se produjo de forma lenta, a lo largo de varios siglos, en vez de ser un cambio repentino fruto de una invasión y el sometimiento de los pueblos locales. Así pues, los investigadores trabajan en la idea de que los celtas entraron por la zona de Kent donde, tras cruzar el estrecho de Dover, se instalaron en yacimientos como la granja de Cliffs End para irse expandiendo poco a poco por el interior hasta alcanzar Escocia e Irlanda.

Fusión genética

Fusión genética

Pese a la naturaleza fragmentaria de las tribus británicas, genéticamente todas procedían de la fusión de los celtas con los pueblos indígenas que les precedieron.

Foto: Cordon press

Estos migrantes tuvieron evolucionar para adaptarse a las peculiares condiciones de su nuevo hogar, algo que dejó huella en sus genes. Por ejemplo los individuos de Britania muestran muchos más alelos de lactasa que los habitantes del continente, un elemento esencial para la digestión de los abundantes productos lácteos de la isla, que seguramente adquirieron a través de su mezcla con las tribus indígenas.

Al ser productora de estaño Gran Bretaña se convirtió en un gran centro exportador de este valioso metal durante toda la Edad del Bronce, una riqueza que sin duda atrajo a comerciantes y familias migrantes de toda Europa. Hachas de bronce encontradas en el valle de Glamorgan (Gales).

Foto: Wikimedia Commons

Sin duda el presente trabajo ha cambiado numerosos paradigmas pues, como afirma el director del proyecto Ian Armit: “mientras que antes pensábamos que la movilidad a larga distancia se reducía a mercaderes o pequeños grupos, estos datos genéticos muestran que un gran número de gente se trasladaba de región en región”.

Al haber analizado tantos individuos en el Reino Unido, la investigación ha aportado una gran cantidad de información adicional al estudio genético de Gran Bretaña, datos que serán recogidos por futuros estudios que nos permitirán conocer mejor aspectos como la dieta, los ancestros y el modo de vida de estos primeros pobladores de la isla.

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