Patrimonio de la humanidad

Castells: una fascinante historia de cultura popular, torres humanas y rivalidad

Origen e historia de una de las tradiciones más populares de Cataluña, y un fascinante espectáculo para todo aquel que tiene la oportunidad de presenciarlo.

Castellers

Castellers

Multitudinario concurso de 'castells' en Tarragona.

Hugo Ortuño/Demotix/Corbis / Cordon Press

Los 'Castells' son, indudablemente, una de las tradiciones más arraigadas a la cultura popular catalana, un espectáculo que genera, al mismo tiempo, pavor y fascinación a todo aquel que es ajeno a esta práctica y que tiene la oportunidad de presenciarla. Tanto es así que en 2010 la UNESCO los declaró Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Desde entonces, este fenómeno ha vuelto a traspasar las fronteras del territorio español en más de una ocasión, como en la aparición estelar de los Castellers de Vilafranca en el videoclip 'Sirens' de Travis Scott, o su reciente viaje a México donde actuaron delante de la pirámide de Teotihuacán, unas actuaciones que han ayudado a proyectar la imagen de esta actividad más allá de Cataluña. 

Estas espectaculares torres humanas pueden alcanzar hasta los 10 pisos de altura y variar en su estructura, dependiendo del número de personas que hagan soporte a la torre en cada uno de sus pisos. 

Unidos bajo el lema "fuerza, equilibrio, valor y cordura”, unos valores que caracterizan a los grupos que participan de esta tradición, vivir una diada castellera es una emoción sin igual: retos, esfuerzo, fracasos y éxitos, y plazas inundadas de camisas de colores. 

Pero no todo ha sido siempre bonito en el mundo de los castells. Su historia nos revela profundas épocas de crisis, fuertes rivalidades y terribles accidentes que han acompañado a las collas entre sombras desde hace ya más de dos siglos. 

Castellers de Vilafranca Teotihuacan

Castellers de Vilafranca Teotihuacan

Castellers de Vilafranca levantan un imponente 'castell' junto a una pirámide de Teotihuacán, en México. 

Castellers de Vilafranca

EL origen DE LOS 'CASTELLS' CATALANES

Al igual que ocurre con tantas otras costumbres y actividades, los 'castells' nacen de la adaptación de otra tradición: la 'muixeranga', una actividad valenciana del siglo XV que combina la danza y las acrobacias.

Hacia la década de 1770 surgen en la localidad catalana de Valls las torres humanas conocidas hoy en día como 'castells', totalmente desvinculadas del baile y centradas en alzar impresionantes estructuras mediante formaciones complejas y altas. 

Desde Valls, la actividad fue popularizándose y ganando fuerza en otros puntos del territorio catalán, donde fueron surgiendo una gran cantidad de agrupaciones llamadas collas que a menudo compiten entre ellas con el objetivo de demostrar quién puede construir la torre más alta o más espectacular. 

Cada grupo se identifica por su indumentaria, que difiere principalmente en el color de la camisa y el escudo de la colla, acompañando unos pantalones blancos, una faja y pañuelos. 

A finales del siglo XIX se producen fuertes movimientos migratorios en Cataluña, caracterizados por el éxodo rural, que en combinación con la aparición de nuevas actividades dejan a la tradición castellera en un segundo plano, e inevitablemente, en estado crítico. No obstante, durante el siglo XX, las collas consiguen recuperar progresivamente su fuerza, sobreviviendo incluso a la época de la dictadura franquista.

COMPETICIÓN y RIVALIDAD

Durante la historia, algunas collas habían profesionalizado el gran espectáculo casteller convirtiéndolo en una actividad lucrativa, pero conseguir la financiación no era tarea fácil. Esto, sumado a un fuerte sentimiento territorial y de protección de la tradición, hizo surgir rivalidades entre aquellas que competían por el reconocimiento de ofrecer el mejor espectáculo.

Por otra parte, conseguir a niños y niñas que sean lo suficientemente valientes y talentosos como para subirse de forma voluntaria a la parte más alta del castell no es una tarea fácil. La 'canalla', como los llaman en el mundillo, es escasa y de vital importancia para la colla. 

El trabajo en equipo y la estrategia son puntos clave para llevar a cabo esta actividad. Quizás es por este motivo que los miembros que conforman las distintas collas del panorama casteller en Cataluña pronto acaban formando un vínculo muy especial e íntimo, parecido al de un entorno familiar. 

No es de extrañar, entonces, que las collas dediquen esfuerzos a buscar, preparar y proteger a los niños y niñas que conforman los últimos pisos de sus torres. Aunque es un fenómeno poco habitual, a lo largo de la historia ha ocurrido que una colla ha logrado captar mediante acuerdos personalizados a los niños de otra, quedando esta desamparada a media temporada. 

En algunos casos, toda esta tensión ha llevado a conflictos entre collas y ha fomentado el traspaso de la rivalidad de generación en generación. No obstante, en el mundo casteller se promueve el espíritu deportivo por encima de los aislados casos de vandalismo que en el pasado se hayan podido cometer. 

Construyendo un 'castell'

¿Alguna vez te has preguntado cómo puede sostenerse en pie una torre humana de tal magnitud? La respuesta está en la ciencia: arquitectura, física, matemáticas, psicología y, por supuesto, un buen estado de salud intervienen en el desarrollo del castell. 

Quizás nos fascine descubrir que estas estructuras tienen elementos en común con las catedrales góticas para dotarlos de estabilidad: los arbotantes y los contrafuertes. 

Y es que, como ocurre con cualquier construcción, una base sólida y estable será clave para poder levantar los pisos que le siguen. Así, un castell se suele componer de una combinación de las siguientes partes: 

  • La pinya: es la base de la torre, formada por una aglomeración de personas que dan soporte a los pisos más bajos de la estructura y sirven también de amortiguación en caso de caída. 

  • El tronc: parte central, formado por todos los pisos que elevan la construcción. 

  • El pom de dalt: formado por los dosos, el acotxador y la enxaneta, la parte más elevada del castell donde se situan niños y niñas, los participantes más ligeros de una colla castellera. 

  • El folre: un refuerzo que se añade en el segundo piso, y que puede parecer una segunda piña de tamaño más reducido. Cuanto más compleja se la torre, más soporte adicional necesitará. 

  • Les manilles: un refuerzo que se añade en el tercer piso. 

Castellers

Castellers

Colla Nens del Vendrell formando la 'pinya' o base de la torre. 

Ramon Costa / SOPA Images/Sipa USA / Cordon Press

La importancia de la música

La actuación no está del todo completa sin un elemento musical que la acompañe. Así, los 'castells' se suelen levantar al son de grallas y tabales, un instrumento tradicional de viento y otro de percusión. 

Sin embargo, el objetivo de este acompañamiento no es simplemente artístico. Durante la construcción del castell se toca una pieza musical que sirve para indicar a los castellers de la pinya, la parte más baja, el estado de la estructura. Estos no pueden levantar la cabeza para verlos por sí mismos porque se encuentran colocados en una posición muy concreta por motivos de seguridad. 

Una vez coronado el castell, la música cambia para indicar el descenso progresivo de cada una de sus partes, hasta descargarlo por completo. Solamente en este momento se puede dar por completado el castell.