Guerras médicas

Un casco corintio intacto recuperado en aguas de Israel

La Autoridad de Antigüedades de Israel ha terminado de analizar un casco corintio hallado en 2007 y concluye que probablemente perteneció a un soldado griego que luchó contra los persas durante las guerras médicas del siglo V a.C.

Casco corintio recuperado en Haifa

Foto: Clara Amit, cortesía de la Autoridad de Antigüedades de Israel

En 2007 un barco de exploración holandés encontró, en las aguas del puerto de Haifa (Israel) un casco de bronce que entregó a la Autoridad de Antigüedades de Israel. Después de más de una década examinándolo, los expertos han concluido que el casco probablemente perteneció a un soldado griego del siglo V a.C., que luchó contra los persas durante las guerras médicas. Destaca por su buen estado de conservación: es la única pieza de este tipo que se ha encontrado en Israel y una de las pocas que se han recuperado intactas en todo el mundo.

Se trata de un casco de estilo corintio, llamado así por la ciudad de Corinto, donde se empezó a fabricar este tipo de piezas en el siglo VI a.C. Fue fabricado en una sola lámina de bronce, calentando el metal y moldeándolo con un martillo. Este sistema daba como resultado una pieza sólida y compacta que proporcionaba una mejor defensa. Una prueba de su calidad es el buen estado en el que se encuentra a pesar de haberse hallado en el mar: aunque la superficie está oxidada y agrietada, el casco se ha recuperado de una pieza.

El casco destaca por su buen estado de conservación y probablemente perteneció a un soldado griego del siglo V a.C.

¿Quién era el guerrero?

Los estudiosos sostienen que su propietario seguramente fue un individuo de cierta riqueza, ya que los soldados debían costear su propio equipo y la mayoría de soldados no habrían podido permitirse una pieza tan elaborada: el casco no es liso sino que presenta unos surcos en forma de cola de pavo real, claramente con función ornamental. Además este tipo de yelmos eran piezas únicas que se fabricaban a la medida de cada soldado, puesto que debían ajustarse a su cabeza de forma que fueran cómodos, aseguraran una buena sujeción y se los pudieran poner o quitar rápidamente.

Precisamente por ese motivo resulta extraño encontrar una pieza semejante en el fondo del mar: incluso si su propietario hubiera muerto o se hubiera deshecho del casco, quien lo encontrase habría podido venderlo por un buen precio. Por ello, los investigadores sostienen que probablemente su propietario fuera un soldado que murió en una batalla naval contra los persas en el marco de las guerras médicas, en el siglo V a.C.

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