De las trincheras al Palacio de Invierno

El batallón ruso formado por mujeres que luchó en la primera guerra mundial

En 1917, y con el fin de subir la moral de las exhaustas tropas que combatían en el frente, el gobierno ruso autorizó la creación de una unidad militar formada únicamente por mujeres, que fueron enviadas al frente para combatir contra los alemanes.

Mujeres del batallón retratadas con su comandante María Bochkairova en 1917

Foto: Wikimedia Commons

Rusia había entrado en la guerra del lado de los aliados en 1914, pero tras años de derrotas en el frente oriental los soldados se habían amotinado iniciando una revuelta en 1917 que contribuyó a la caída del zar.

El nuevo gobierno provisional que le sustituyó con Aleksandr Kérenski como presidente mantuvo su compromiso militar con Francia e Inglaterra, continuando con la guerra pese a las protestas de la población. Para restaurar la moral de los soldados se plantearon varias ideas y proyectos, entre ellos la formación de una unidad femenina que con su ejemplo espoleara a los hombres a luchar en el frente.

La fundación

Quien tuvo esta ocurrencia fue María Bochkairova, una mujer que al principio de la guerra se había alistado en el ejército gracias a un permiso especial del Zar, y que en aquel momento se encontraba en la capital, Petrogrado, para recuperarse de sus heridas.

Herida dos veces y ascendida a suboficial, María fue condecorada con la cruz de san Jorge en 1916 por su valentía,

Foto: Wikimedia Commons

Tras aceptar su revolucionaria idea, Kérenski nombr�� a María (que había alcanzado el grado de cabo durante la guerra) comandante del nuevo batallón de mujeres, y la iniciativa tuvo tanto éxito que un total de 2.000 voluntarias respondieron a la llamada a filas.

Las reclutas esperan turno para que les corten el pelo en el campamento de instrucción.

Foto: Wikimedia Commons

No obstante, la mayoría de estas reclutas no pasaron los rigurosos estándares impuestos por Bochkairova, y al cabo de semanas de pruebas y descartes solo quedaron 300. El entrenamiento incluía tanto instrucción militar como clases de lectura y escritura, pues la mayoría de ellas eran mujeres campesinas completamente analfabetas (pues María consideraba que las clases urbanas eran poco aguerridas).

Visita de la sufragista Emmeline Pankhurst al batallón durante la gira a favor de la guerra que ésta sufragista realizó por Rusia en junio de 1918, la unidad sería enviada al frente poco después.

Foto: Wikimedia Commons

La unidad recibió la visita de personalidades tan distinguidas como la sufragista británica Emmeline Pankhurst, para quien la participación de las mujeres en la guerra era un paso más hacia la completa igualdad entre sexos.

En combate

Una vez terminado su período de entrenamiento el Primer Batallón de Mujeres de Petrogrado recibió su estandarte, y a finales de junio de 1917 partió hacia el frente. Una vez allí el batallón fue objeto de las burlas y los comentarios lascivos de los soldados, pero Bochkairova y las suyas aguantaron los insultos sin inmutarse. Llegada la hora de la verdad las mujeres del batallón fueron la únicas que salieron de la trinchera durante la ofensiva del 8 de julio, arrastrando consigo a los hombres cuando los alemanes empezaron a ametrallarlas.

El batallón presenta armas durante una inspección oficial en junio de 1917.

Foto: Wikimedia Commons

El ataque fue un sorprendente éxito, pues capturaron no una sino dos líneas fortificadas al enemigo. Mientras las voluntarias se aprestaban a defender la posición los soldados se emborracharon con unas botellas de vodka que habían encontrado, por lo que cuando los alemanes contraatacaron se vieron forzadas a replegarse.

Militares rusas descansando en su campamento. La fricción con los soldados era tal que el alto mando tuvo que aislarlas en retaguardia para que no provocaran más peleas con los hombres.

Foto: Wikimedia Commons

En este primer y único combate del batallón un total de 30 mujeres perdieron la vida, y otras 70 (incluida Bochkairova) fueron heridas y trasladadas al hospital. En las semanas que siguieron se produjeron numerosas peleas entre las voluntarias y el resto de regimientos, por lo que para ahorrarse problemas al final el alto mando las relegó a labores de retaguardia, como la vigilancia del ferrocarril o la protección de los depósitos de munición.

Otras unidades

Las aventuras de María y sus chicas en el frente animaron a muchas otras mujeres a alistarse, las cuales se organizaron en milicias equipadas con capital privado a la espera de que Kérenski autorizara la creación de nuevas unidades.

Un grupo de mujeres jura la bandera en la Plaza Roja de Moscú.

Foto: Wikimedia Commons

Su contagioso entusiasmo llevó a la creación de un segundo batallón en Petrogrado que integraba 1.600 mujeres, muchas de ellas descartadas en la primera selección de Bochkairova. Con todo la nueva unidad no fue enviada a la guerra, sino que el gobierno la retuvo en la capital para defenderse de la creciente amenaza de los bolcheviques de Lenin.

Un pelotón de mujeres monta guardia frente al Palacio de Invierno en octubre de 1917.

Foto: Wikimedia Commons

En Moscú y la región de Kubán se formaron asimismo otros dos batallones, que sin embargo nunca entraron en combate. En total se calcula que cerca de 5.000 rusas fueron alistadas en 1917.

La Revolución de Octubre

La tensa situación en la capital terminó por estallar a finales de agosto, cuando el general Lavr Kornílov intentó hacerse con el poder para acabar con los bolcheviques. Estos tomaron las calles y cortaron el ferrocarril, cerrando el paso a los soldados y rodeando al gobierno de Kerénski en el centro de Petrogrado.

El crucero Aurora bombardea el palacio como paso previo al asalto de los bolcheviques. Ilustración de la Historia de los Sóviets, publicada en París en 1925.

Foto: Cordon Press

Las pocas unidades leales a Kérenski se atrincheraron entonces en el Palacio de Invierno (hoy el museo del Hermitage), a la espera de los acontecimientos. Entre los defensores había 137 mujeres del batallón, que habían logrado atravesar las líneas rojas siguiendo las órdenes del presidente ruso. El ataque se produjo el 25 de octubre (7 de noviembre según nuestro calendario), cuando el crucero Aurora abrió fuego contra el Palacio y miles de revolucionarios se lanzaron a la carga a través de la plaza.

Los bolcheviques asaltan el Palacio en una idealizada pintura de Valentín Serov; la realidad fue mucho más prosaica que esta heroica imagen, pues ninguna carga llegó hasta el palacio y sus defensores terminaron por rendirse de forma pacífica. Museo Central de la Revolución, Moscú.

Foto: Cordon Press

En un primer momento los cadetes y el batallón femenino se mantuvieron firmes y rechazaron dos ataques de los bolcheviques, pero al ver que el tiempo pasaba sin que llegaran refuerzos terminaron por rendirse. La mujeres fueron apaleadas por la furiosa turba, y si bien algunas fuentes dicen que tres fueron violadas la mayoría coinciden en que los soldados revolucionarios las escoltaron hasta el cuartel del regimiento de Granaderos, de donde fueron liberadas al cabo de poco por intercesión del embajador británico.

Disolución y Guerra Civil

Como uno de los batallones femeninos había luchado por el gobierno durante la revolución de octubre, Lenin decidió disolverlos al considerar que eran unidades formadas por mujeres de poco fiar. Convertida ahora en civil, Bochkairova decidió luchar contra los bolcheviques y se metió en conspiraciones de rusos blancosy zaristas, por desgracia la policía bolchevique descubrió sus actividades y un tribunal revolucionario la condenó a muerte por traición.

Tras el triunfo de Lenin los batallones de mujeres fueron disueltos, pero muchas de sus integrantes (como Bochkairova) tomarían parte activa en la guerra civil que enfrentó a los bolcheviques con los contrarrevolucionarios blancos.

Foto: Wikimedia Commons

Afortunadamente para ella entre el pelotón de ejecución había uno de sus antiguos camaradas del ejército, quien convenció al resto de que era inocente y debían liberarla. Con el fin de quitársela de encima Lenin la expulsó del país, pero María aprovechó este forzado exilio para recaudar fondos en Inglaterra (donde se entrevistó con el rey Jorge V) y Estados Unidos, con los que apoyar a alguno de los ejércitos contrarrevolucionarios que se estaban formando por toda Rusia.

Tras haber conseguido una pequeña cantidad del Parlamento británico, María se dirigió ahora a Siberia, donde el almirante Kolchak dirigía la lucha contra los rojos. Allí se comprometió a organizar un cuerpo de enfermeras, pero los ejércitos blancos fueron derrotados al cabo de poco y ella misma capturada por los bolcheviques durante la retirada. Tras cuatro meses de interrogatorios y prisión, la fundadora del batallón de mujeres sería finalmente fusilada el 16 de mayo de 1920.

Para saber más

Imagen de Dorothy Lawrence tomada entre los años 1910 y 1919.

Dorothy Lawrence, la periodista que se hizo pasar por soldado durante la Primera Guerra Mundial

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