Defensor de los indígenas

Bartolomé de las Casas: la historia como arma de denuncia

Junto a su célebre Relación de la destrucción de las Indias, el obispo de Chiapas compuso una crónica en la que denunció los abusos de España en América

Fray Bartolomé de las Casas retratado por un pintor anónimo. Siglo XVI, Archivo General de Indias.

Foto: Wikimedia Commons

Hombre polifacético y comprometido como pocos, fray Bartolomé de las Casas (1484-1566) es uno de los grandes pensadores y escritores del siglo XVI. Estudiante salmantino, colonizador, fraile dominico, cronista, teólogo, obispo de Chiapas (México) y defensor acérrimo de los indios, fue un escritor polémico y de pluma fácil, y un historiador erudito por derecho propio.

En 1514, tras haber participado en la conquista de Cuba con Nicolás de Ovando, cuestionó los derechos de los conquistadores y encomenderos indianos, denunciando el etnocidio de la política colonial en La Española y Tierra Firme (la franja costera de la actual Venezuela). Para ello no cesó de escribir y acudir en defensa de los indios. Viajero y escritor incansable, su extensa obra forma parte de la historia de la cultura universal y de la lucha por los derechos humanos.

Primera edición de la Relación publicada en 1552.

Foto: Wikimedia Commons

Entre su producción destacan la Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias (1552) y su gran Historia de las Indias (1527-1566), que le define como uno de los más notorios pensadores e historiadores de la época, más allá de polémicas y críticas interesadas, por sus radicales postulados indigenistas.

PORTAVOZ DEL INDÍGENA

La primera obra de Bartolomé de las Casas, Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión (1537), defendía ya como tesis central la utilización de la persuasión pacífica para convertir a los indios. Desde entonces hasta su último tratado, De Thesauris (1566), sobre el Perú, presentado a Felipe II como una especie de testamento el mismo año de su muerte, Las Casas tuvo como objetivo convencer a los reyes y al Consejo de Indias de las injusticias y los abusos cometidos contra los indios.

Niños indígenas son echados a los perros por los conquistadores en este grabado, perteneciente a una traducción de la Relación al holandés publicada por Wilhelm Heidelberg en 1676.

Foto: Wikimedia Commons

A lo largo de su vida reafirmó siempre con gran coherencia sus principales tesis sobre la necesidad de dar buen trato a los indios, defender su libertad y evangelizarlos pacíficamente. Como muchos escritores clásicos, Las Casas es más citado que leído, y eso hace que la opinión sobre él siga oscilando entre la radicalidad extrema y llamativa de su Brevísima y las profundas reflexiones humanísticas que aparecen en su Historia de las Indias.

De las Casas describe en su obra las matanzas y torturas que acabaron con poblados enteros de indios. Grabado holandés para una edición de la Relación publicada en 1676.

Foto: Wikimedia Commons

En la primera obra, escrita para el emperador Carlos V, a quien le fue presentada, y publicada en vida del autor (1552), Las Casas expone, en forma de denuncia, un verdadero memorial de agravios sobre las atrocidades cometidas en las Indias. El texto obedece a una retórica del horror con un objetivo: sacudir la conciencia del soberano y lograr medidas paliativas para las poblaciones indígenas y su incierto futuro. Su amplio eco se debió a que fue el arma ideológica perfecta para atacar política y religiosamente la hegemonía española. Traducida a las principales lenguas europeas, su difusión propagandística ha eclipsado su objetivo fundamental: hacer justicia y proteger a los indios de los excesos del modelo colonial español.

Fray Bartolomé de las Casas, óleo sobre tela del pintor mexicano Félix Parra, 1875, Museo nacional de Arte, Ciudad de México.

Foto: Wikimedia Commons

Por el contrario, su Historia, considerada como su «obra magna», y a cuya elaboración dedicó gran parte de su vida, viene marcada por una extensa y continuada reflexión en la que el dominico vierte, con gran elocuencia y dominio de los clásicos, las principales ideas y propuestas sobre el mundo indígena. Relato apasionado e indispensable, la Historia tardaría más de 300 años en imprimirse y casi 400 antes de que el manuscrito original, legado por el autor al monasterio de San Gregorio en Valladolid y conservado actualmente en la Biblioteca Nacional de Madrid, saliera a la luz.

De las Casas defendía la integración pacífica de los indígenas al Imperio Español mediante su conversión al Cristianismo, y se oponía a los abusos de las autoridades coloniales y los encomenderos. Fray Bartolomé bautiza a unos indios en una ilustración de la Historia de la Marina Real Española de José Ferrer de Couto publicada en 1865.

Foto: Wikimedia Commons

No cabe duda de que la Historia de las Indias es una de las principales obras históricas para el conocimiento del período de conquista y colonización del Nuevo Mundo, marcado por contrastes, contradicciones, violencias y una gran dificultad para acercarse y reconocer esas «otras» realidades a las cuales Las Casas, con su humanismo indigenista y como «protector universal de todos los indios», dedicó gran parte de su obra.

Para saber más

Bartolomé de las Casas

Las Leyes Nuevas, un alegato en favor de los indios

Leer artículo