Hallazgo fortuito

Un bañista encuentra una espada de las cruzadas en el fondo del mar

Frente a la costa de Haifa, en Israel, se ha descubierto una impresionante arma en medio de los restos de varias naves. La hoja, repleta de incrustaciones de fauna marina, será restaurada por la Autoridad de Antigüedades para su exposición en público.

El acero ha permanecido oculto durante 900 años hasta que la corriente barrió la arena que lo cubría.

Foto: Shlomi Katzin

En el año 1100 el victorioso ejército cruzado que acababa de tomar Jerusalén asedió la ciudad costera de Haifa para asegurar las comunicaciones con Europa. Tras un mes de lucha la plaza cayó ante Tancredo de Galilea, y se convirtió en uno de los principales puertos de los reinos cristianos de Ultramar.

Un hallazgo inesperado

El pasado octubre la hoja fue descubierta por el submarinista Shlomi Katzin, quien habitualmente explora la costa en busca de restos históricos, que identifica para los arqueólogos a la Autoridad de Antigüedades de Israel.

Shlomi Katzin posa con la espada. 

Foto: Nir Disteleld/Autoridad de Antigüedades de Israel

Tras pasar nueve siglos en el fondo la espada ha sido totalmente cubierta con almejas y otra fauna marina.

Foto: Shlomi Katzin

Fue en una de estas salidas que Shlomi advirtió algunas anclas de hierro y piedra entre la arena, y al acercarse a explorar descubrió una curiosa forma cruciforme en el fondo. Deseoso de saber lo que era, Katzin agarró el objeto, y comprobó para su sorpresa que se trataba de una espada medieval de un metro de largo con una empuñadura de 30 centímetros.

La espada perdida

Dado que el artefacto había sido hallado en una cala fácilmente accesible y muy concurrida, su descubridor consideró más prudente entregarla inmediatmente a las autoridades en vez de dejarla en el lugar para que fuera robada por algún bañista. Así pues acudió con ella a la Unidad de Prevención de Robos, la cual la ha puesto en manos de especialistas para su limpieza y estudio.

Shlomi encontró en la ensenada numerosas anclas y pedazos de cerámica.

Fto: Shlomi Katzin

En época cruzada las numerosas ensenadas repartidas por la costa de Haifa actuaban como bolsas naturales donde se acumulaban los restos de los naufragios. Sería en uno de estos hundimientos que un caballero perdería su espada, la cual tras caer al mar sería arrastrada hasta la costa por la corriente, recubierta por la fauna marina y enterrada en la arena hasta el día de hoy.

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