Mensajera y bailarina

Audrey Hepburn: el miembro secreto de la resistencia holandesa

Cuando los nazis ocuparon de Holanda durante la Segunda Guerra Mundial la futura estrella de Holywood empezó a trabajar para la resistencia como mensajera, e incluso llegó a acoger a un paracaidista británico después del fracaso de la operación Market Garden.

Audrey Hepburn 1956

Audrey Hepburn 1956

Audrey Hepburn en 1956, cuando ya era una de las mayores estrellas de Holywood.

Foto: Wikimedia commons

Uno de los aspectos más desconocidos de la vida de Audrey Hepburn es su infancia. Oculta tras el fulgor de su espectacular carrera como actriz esta es una historia no menos apasionante de peligro, aventuras y lucha contra el nazismo.

Nacida en Bruselas como Adriaantje van Heemstra, a los seis años los tuvo que ver como sus padres se separaban y ella era enviada a Inglaterra a estudiar en un internado mientras vivía con su padre. Sin embargo el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 significó su retorno a Holanda, un país neutral en el que su madre creía que estaría a salvo del conflicto con Alemania.

Una bailarina en la Holanda ocupada

Sin embargo la neutralidad no fue respetada por los nazis, quienes invadieron el país el 10 de mayo de 1940 destruyendo su ejército en solo cinco días y estableciendo un represivo régimen para controlar el país.

Hepburn que apenas contaba con once años por entonces vio como su hermano Alex (que había formado parte de las fuerzas armadas holandesas) se escondía de los invasores y entraba a formar parte de la resistencia; mientras la escuela las instituciones y la cultura se nazificaban.

Bundesarchiv Bild 183 L23001, Amsterdam, Durchmarsch deutscher Truppen

Bundesarchiv Bild 183 L23001, Amsterdam, Durchmarsch deutscher Truppen

Soldados de las SS son saludados de manera entusiasta por partidarios de Hitler a su entrada en Amsterdam en mayo de 1940.

Foto: Wikimedia commons

Pese a ello los primeros años de dominación alemana no supusieron un cambio muy drástico para la futura actriz de Holywood, que se apuntó a una escuela de música para cumplir su sueño de convertirse en bailarina profesional. De hecho cosechó su primer éxito artístico en julio de 1941, cuando cautivó a los espectadores y a la crítica en una velada de ballet en el teatro Musis de Arnhem.

Su propia madre era por entonces una partidaria del fascismo, que organizaba veladas musicales y exposiciones para difundir la cultura alemana. Como parte de este programa germanófilo a su hija no le quedó más remedio que actuar para militares nazis con sus compañeras, obligadas a mostrar su adhesión al régimen dentro del programa de actuaciones del colegio.

Pero pronto la situación empeoró de manera drástica, la decisión de Hitler de invadir Rusia ese mismo año obligó a todos los países del Reich a contribuir a la gigantesca campaña con comida, ropa y hombres, que eran requisados a la fuerza por la Gestapo. El hambre y las privaciones resultantes encendieron aún más el resentimiento hacia los alemanes, que en respuesta al aumento de los sabotajes y los atentados de la resistencia se tomaron duras represalias contra la población civil.

Ssnederland

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Cartel nazi en el que se anima a los holandeses a listarse en las SS.

Foto: Wikimeda Commons

La familia de Audrey (que se había anglicanizado el nombre para la actuación del Musis) fue una víctima más de la represión, una de sus tías fue arrestada por pertenecer a la resistencia, y su tío el barón Otto van Limburg Stirum fue cesado como fiscal y puesto en la lista negra cuando se negó a dar una lista de holandeses contrarios a la ocupación alemana. 

Al año siguiente Otto y 420 ciudadanos de clase alta serían encarcelados para servir de rehenes contra la resistencia, y tras una nueva oleada de sabotajes la Gestapo lo ejecutó con un tiro en la sien como represalia. Si bien Hepburn había permanecido el margen del conflicto hasta el momento, el asesinato de su tío fue demasiado para ella, y con ayuda de su hermano Alex contactó con la célula local de la resistencia en Arnhem para hacer frente al invasor.

La mensajera más insospechada

El mejor papel que podía desempeñar una adolescente de trece años en la lucha contra los nazis era el de correo, pues la Gestapo no paraba a los niños por considerar que no podían ser miembros de la Resistencia; algo doblemente cierto en su caso dadas las pasadas afinidades nazis de su madre y sus propias actuaciones frente a los oficiales de la Wehrmacht.

De este modo y con la excusa de trabajar como asistente del líder local de los insurgentes, el doctor Hendrik Visser ‘t Hooft, Audrey empezó a llevar comida, medicinas y documentos entre los diferentes grupos clandestinos escondidos en Arnhem y los pueblos de alrededor. Además, como había estudiado en Inglaterra también sirvió de intérprete con los pilotos aliados que habían sido derribados sobre Holanda, los cuales eran repatriados en secreto al Reino Unido por la resistencia.

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También empleó su talento como bailarina para recaudar fondos en sesiones clandestinas de baile, además de actuar de forma gratuita para los guerrilleros y sus familias. Representaciones celebradas siempre a puerta cerrada y con las persianas bajadas para no levantar sospechas.

En sus múltiples misiones Hepburn tuvo más de un roce con la muerte, destacando un día en el que fue salvada (de manera harto irónica) por un alemán, que la lanzó bajo un tanque parado durante un bombardeo aliado para protegerla de las bombas y la metralla. 

En otra ocasión fue arrestada por la Gestapo, no por ser miembro de la resistencia, sino como parte de un grupo aleatorio de chicas seleccionadas para ser enviadas a Alemania a servir como criadas en una nueva represalia. Afortunadamente la intrépida adolescente logró escapar y esconderse con sus compañeros de lucha hasta que el peligro hubo pasado.

British airborne troops moving through a shell damaged house in Oosterbeek near Arnhem during Operation 'Market Garden', 23 September 1944  BU1121

British airborne troops moving through a shell damaged house in Oosterbeek near Arnhem during Operation 'Market Garden', 23 September 1944 BU1121

Un grupo de paracaidistas avanzan por una casa en ruinas de Arnhem durante la operación market Garden. Un soldado británico se escondería en casa de Audrey tras la victoria alemana.

Foto: Wikimedia Commons

Normandía fue el primer rayo de esperanza para la familia van Heemstra, que fue testigo de la encarnizada lucha por el puente de Arnhem durante la fracasada operación Market Garden, en la que cientos de paracaidistas británicos entraron en la ciudad para asegurar el cruce sobre el Rin. Rodeados por los alemanes y sin esperanzas de ser rescatados por el ejército muchos británicos se rindieron, pero otros consiguieron ocultarse con ayuda de la resistencia.

Uno de ellos terminó en el sótano de la casa de Audrey en el cercano pueblo de Velp, donde la familia lo mantuvo oculto durante una semana mientras se organizaba su vuelta a líneas aliadas. Ella contaría años más tarde a sus hijos la honda impresión que le causó ese mugriento soldado que para ella era “un caballero de brillante armadura, venido para liberar a los holandeses”. 

101st with members of dutch resistance

101st with members of dutch resistance

Soldados americanos de la división aerotransportada 101 y guerrilleros de la resistencia en Arnhem tras la liberación.

Foto: Wikimedia Commons

El momento más duro de la ocupación vendría durante el invierno de 1944-1945, cuando los alemanes se llevaron toda la comida de Holanda antes de que fuera conquistada por los aliados. Tanto Audrey como su madre se vieron obligadas a comer bulbos de tulipán, y hasta ortigas hervidas. La joven consiguió no obstante sobrevivir a ese terrible “invierno del hambre” que se cobró 20.000 vidas, pero sufriría una anemia y una desnutrición que la acompañarían durante toda su vida.

Finalmente los canadienses liberaron Arnhem el 4 de mayo de 1945, el mismo día que ella cumplía 16 años. Tras meses de hambruna la joven Audrey devoró en pocos minutos la chocolatina que le había dado un soldado, y pese a que sufrió una leve indigestión fue un sufrimiento feliz: había terminado el horror.

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Fotograma de la película "La Rosa Blanca" dirigida por Michael Verhoeven en 1982, con Lena Stolze y Wulf Kessler como Sophie y Hans Scholl respectivamente.

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