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Desenterrando el pasado: Episodio 33

Así vivían los primeros Homo sapiens en las selvas de Guinea Ecuatorial

Un equipo de arqueólogos se adentra en la densa selva del país africano para seguir la pista de los primates que habitan en ella. Descubrir cómo son y cómo se mueven nuestros más directos predecesores puede aportar información clave para saber cómo vivieron los primeros seres humanos.

Un equipo de arqueólogos se adentra en la densa selva del país africano para seguir la pista de los primates que habitan en ella. Descubrir cómo son y cómo se mueven nuestros más directos predecesores puede aportar información clave para saber cómo vivieron los primeros seres humanos.

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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

Inauguramos una nueva temporada… la 5a de "Desenterrando el pasado". Un podcast con el que, como ya saben nuestros fieles oyentes, nos adentramos en el fascinante mundo de la arqueología y la paleontología para descubrir los yacimientos e investigaciones más relevantes de la actualidad.

En este capítulo, volvemos a la cuna de la humanidad. Esta vez nos adentramos en la selva de Guinea Ecuatorial. Vamos a conocer cómo son y cómo se mueven los actuales gorilas y chimpancés de la selva de Guinea, para tratar de entender cómo eran nuestros antepasados. Vamos a ir tras las huellas del Homo sapiens.

Los investigadores del proyecto que hoy conoceremos, quieren averiguar más sobre dónde, cuándo y cómo nace el Homo sapiens. Uno de los debates todavía abiertos de la evolución humana y el surgimiento de nuestra especie.

Y lo hacen fijándose en una zona muy poco explorada hasta el momento, el Oeste de África. Con ellos recorreremos la densa selva africana, conoceremos los peligros que habitan en ella y sabremos cómo se las apañan para tratar de grabar a los primates sin que estos se den cuenta. Vamos que hoy, por un momento, nos sentiremos como Jane Goodall.

Bienvenidos a un nuevo capítulo de “Desenterrando el pasado”.

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Nos adentramos en una selva muy densa, muy verde y muy poblada de animales, ya lo veremos. Una selva africana hasta el momento poco pisada por los investigadores… Excepto por dos paleontólogos que llevan desde 2014 pateando el terreno.

Ellos son Antonio Rosas y Antonio García Tabernero. Llevan unos 8 años trabajando en Guinea Ecuatorial. Allí desarrollan el proyecto que lleva a cabo el Grupo de Paleo antropología del Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC y que cuenta con la financiación, entre otros, de la Fundación Palarq.

¿Cuál es el estudio de su trabajo?

“Nuestro objetivo es conocer los procesos de evolución humana que han tenido lugar en esta parte del planeta Tierra, es decir, en los bosques lluviosos del centro de África”.

Para ello, realizan prospecciones arqueo-paleoantropológicas en varios puntos del territorio de la República de Guinea Ecuatorial, con el objetivo de documentar las primeras evidencias de presencia humana. ¿Y cómo lo hacen? Analizando el pasado pero también el presente. Por un lado buscan...

“Los posibles yacimientos y zonas donde se registran actividades prehistóricas. Y, por otro lado, estudiamos el presente, el comportamiento y localización de las especies de primates que viven en estos bosques actuales de la pluvisilva con el fin de en el estudio comparado de estos primates con los seres humanos, tratar de inferir aspectos que ocurrieron en el pasado”.

Estudiamos el comportamiento y localización de las especies de primates que viven en estos bosques actuales de la pluvisilva para tratar de inferir aspectos que ocurrieron en el pasado

Así pues, miran atrás, estudiando el pasado tratando de hallar yacimientos con vestigios de cómo era la vida en el pasado. Pero también estudian el presente, es decir, los primates que hoy en día residen en esta selva.

Para estudiarlos, el equipo del proyecto recorre el Parque Nacional de Monte Alén, donde viven hasta 17 especies distintas de primates.

Y os preguntaréis, ¿cómo puede ser que los primates de hoy - gorilas, chimpancés- nos den información de nuestros antepasados? Antonio Rosas nos cuenta que se fijaron en la teoría evolutiva propuesta por Charles Darwin. Este famoso científico inglés, defendía que los antepasados de las especies actuales suelen haber vivido en las mismas zonas donde viven las especies descendientes. Antonio nos lo repite para que se entienda mejor:

“En resumen, antepasados y descendientes suelen vivir en estos territorios. Como los antepasados o las especies más cercanas a la nuestra son el gorila y el chimpancé que viven en las selvas del cinturón ecuatorial africano, Darwin predijo que muy posiblemente los antepasados humanos los encontramos alli porque alli es donde está nuestro origen”.

La idea pues es tan fácil como ir a buscar a los actuales primates para entender cómo eran nuestros predecesores. Digo fácil, pero ya veremos que de fácil nada. Intentar grabar los movimientos de estos rápidos animales es una tarea bastante compleja, en unos minutos hablamos de ello.

Antes, vamos a ubicar en el mapa el territorio donde se desarrolla el proyecto. Nos vamos al oeste de África, a bañarnos en las aguas del golfo de Guinea.

La República de Guinea Ecuatorial es uno de los países más pequeños del continente africano. Limita al norte con Camerún, al sur y al este con Gabón, y al oeste con las aguas del golfo, es decir, con el inmenso océano atlántico.

El proyecto se desarrolla en distintos lugares dentro de este país. Una de las zonas donde los investigadores invierten más horas es en la selva, concretamente, en el Parque Nacional de Monte Alén. Este frondoso parque ocupa una superficie de 2.000 km2 y cuenta con un perfil bastante irregular, con lo que las caminatas subiendo y bajando pendientes están aseguradas.

Claro, cuando nos dicen selva, nos imaginamos un bosque repleto de enormes árboles, todo muy verde, con muchas ramas, muchos hongos y mucha humedad. Pues, tal cual.

“Las selvas tropicales, ecuatoriales, eso es una paisaje en lo que único que ves es verde, es una masa verde, densa a mi por ejemplo me gusta pintar y dibujar y trato algunas veces de coger pinturas y dibujar la selva tropical. Lo digo de esta manera la mejor manera de resumir la selva tropical es coger un bote de titanlux verde y coger una brocha gorda y darle dos brochazos y ya tienes la selva, porque es una masa densa verde.

Un paisaje que, nos podemos imaginar, puede llegar a ser agobiante.

“Agobiante? Puede llegar a serlo, sobre todo cuando esa densidad de vegetación la combinas con una temperatura alta y una humedad relativa muy alta y eso genera una situación donde no puedes dejar de sudar directamente y donde la ropa no se seca. La única manera de secar la ropa es a través del humo del fuego de campamento que hacen los guías que trabajamos.

“La selva es un medio que está completamente cubierto de vegetación. Entonces es incomodo moverse por allí, es muy difícil orientarse, porque no ves nada a dos metros y luego las condiciones son duras porque la temperatura es elevada y la humedad es muy elevada. La temperatura no supera los 30 grados pero podemos tener un 80, 90 % de humedad.

Convivir con la peligrosa fauna

Estamos escuchando al otro Antonio, a Antonio García Tabernero, co director del proyecto. El investigador añade otro factor que complica el trabajo en la selva, los animales y sus picaduras…

“Por ejemplo hay serpientes, como la víbora de Gabón o la mamba verde. Los insectos también son razonablemente peligrosos, sobre todo algunas especies de hormiga que pica bastante y las picaduras pueden ser más o menos dolorosas y pueden tener alguna reacción alérgica. Y luego hay mosquitos, que más que sea peligroso su picadura, puede transmitir algún tipo de enfermedad”.

Nos cuentan los investigadores que las caminatas por la selva suelen durar varios días con lo que es obligatorio pasar varias noches en el lugar, conviviendo con esta rica fauna. Evidentemente les preguntamos si se puede dormir tranquilo con tanto animal suelto…

“Bueno dormimos tranquilos, porque básicamente dormimos cansados después del día duro de trabajo. si dormimos tranquilos porque si tomas unas precauciones básicas.. por ejemplo tener la tienda de campaña siempre cerrada, evitar la entrada de insectos, dejar las bocas boca abajo o, para que no entre ningún insecto, en fin una serie de precauciones básicas, pues si, lo puedes evitar, lo puedes evitar”.

Ya sabéis, apuntaros estos consejos por si queréis ir a la aventura. Pero hay que sumar más complicaciones… antes lo decíamos, el desnivel…

“Se suma, la orografía del terreno, normalmente en Guinea no es un país llano tiene zonas bastante montañosas hay que estar constantemente subiendo y bajando varios niveles. A parte, el entorno de selva es hostil porque está todo lleno de vegetación, apenas ves nada, tienes que ir con guías locales, que son conocedores del terreno.

Unos guías locales con los que se pueden comunicar en el mismo idioma, por cierto. Eso facilita un poco las cosas. Hay que recordar que Guinea Ecuatorial se independizó de España en 1968, con lo que mantiene el español como lengua oficial.

Hay que recordar que Guinea Ecuatorial se independizó de España en 1968, con lo que mantiene el español como lengua oficial

Ya lo cantaban en su día Presuntos Implicados… “cómo hemos cambiado”. Y es que parece mentira que nos cueste tanto movernos ahora por estos ambientes. Se nos hace extraño pero hay que recordar que venimos de vivir en estas selvas…

“Si si claro, digamos nosotros, por así decirlo desde el punto de vista biológico, dejamos aquellos ambientes hace aproximadamente unos 6 millones de años y ahora volvemos con el tiempo y hemos perdido facilidades porque nuestro organismo está construido para vivir en espacios abiertos y no cerrados, a diferencia de los simios que están habituados a vivir en estas selvas tan cerradas”.

Volver a estar envueltos de árboles, de una espesa vegetación, es volver atrás a nuestro origen como especie… En mi caso lo que experimento es estar inmerso en la naturaleza, pero no porque vengamos de allí, sino porque somos de allí”.

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Volvamos al proyecto. Quizá a alguno de vosotros os haya llamado la atención donde se desarrolla este trabajo dentro del continente. En este podcast hemos hablado de muchas investigaciones que se llevan a cabo en África, pero hasta ahora hemos hablado muy poco de los estudios que se desarrollan al Oeste de África. Esta parte del continente está poco explorada.

¿Por qué apenas tenemos datos del inmenso territorio que abarca el Golfo de Guinea?

“Las razones son múltiples. Para empezar, todo lo que constituye el oeste de África, la parte del continente africano que está tapizada por selvas lluviosas, es una región muy poco explorada, desde el punto de vista naturalista y en particular desde el punto de vista antropológico. Quizá por las dificultades de accesos, de la dificultad de adentrarse en este tipo de selvas. Y sin embargo estudios recientes demuestran que esta zona puede ser uno de los focos fundamentales donde se ha desarrollado la evolución humana en particular la especie Homo sapiens”.

Este escaso estudio en el oeste, contrasta con toda la investigación que hace años se hace en países como Etiopía, Kenia o Tanzania, donde el registro fósil es muy abundante y es de dónde procede casi todo el conocimiento que tenemos de la evolución de nuestra especie.

Se habla mucho del famoso éxodo “Out of Africa que supuso la diversificación de todas las poblaciones humanas fuera del continente africano. Pero este episodio implicó también una dispersión por el interior de África. ¿Cómo fue? Llegaron al oeste de África procedentes del Este? No lo saben. Aún hay mucho por investigar.

Los investigadores del proyecto que nos ocupa trabajan para encontrar evidencias de que nuestros antepasados hayan vivido en la selva del oeste de África, aunque aún no las han encontrado, al menos no evidencias directas. Una de las razones? Esta:

“En las selvas lluviosas las condiciones climáticas y geológicas no son favorables a la conservación de fósiles. Y digamos que una de las dificultades añadidas es que no se conservan fósiles, nosotros hemos encontrado evidencias más recientes en forma de herramientas de piedra, pero no fósiles tan antiguos como nos gustaría encontrar.

Vale, hay que decir que no han encontrado fósiles, pero sí, han encontrado una gran industria lítica en diferentes yacimientos, lo que demostraría que hubo humanos ocupando esta zona hace más de 43.000 años.

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Son pequeñas piezas, puntas talladas en piedra asociadas a una hasta de madera y se usaría como lanzas. Y luego hemos encontrado también otros restos de talla, cuando tu estas trabajando una piedra para crear una herramienta, a veces pues salen esos pequeños trocitos que quedan en el suelo. Cuentan los expertos que una de las maneras de encontrar registros fósiles es estudiando los volcanes.

“En aquellos lugares donde potencialmente sí podría conservarse de manera más especial, como pueden ser por ejemplo los cráteres de volcanes antiguos que han podido funcionar como trampas de animales que cuando sedimentan se convierten en fósiles”.

Este es uno de los objetivos de las futuras campañas. Buscar cráteres de volcanes antiguos que puedan conservar fósiles de animales. Aplicando la paleogenética podrán estudiar el ADN, el material genético, que se encuentra en los restos fósiles.

Antes ya lo hemos apuntado. ¿Cómo hacen los investigadores para grabar a los primates? Es una tarea ardua. La idea es grabarles para luego poder estudiar sus movimientos. Pero claro, hay que pensar que su hábitat es la selva, y ellos se mueven por los árboles.

Por lo tanto, la densidad de la selva y la altura de los árboles dificulta la grabación. Y, hay que añadir otro factor más, los primates, a la que ven un humano, huyen…

“No hay poblaciones de monos de primates, que este habituadas a la presencia humana como pasa en otros parques naturales y en otro tipo de estudiar, donde los investigadores se pasan unos años habituando a esta población a la presencia humana y luego ya los puedes estudiar con más calma. Y eso en Guinea no pasa y además se suma que la vegetación es muy densa y es muy difícil verlos”.

El equipo del proyecto se las ingenia para instalar “cámaras trampa” que con el movimiento del animal se activan y les graban. Con este sistema de cámaras los animales no desconfían y se mueven libremente por su hábitat.

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Ahora vamos a conocer un poco más a estos investigadores con unas preguntas más personales.

¿Qué es lo que más te fascina de la evolución humana y las civilizaciones que han vivido en la Tierra?

“Digamos que mi campo más de interés o de estudio es el estudio de lo que se llama paleoneurología, es decir, intentar estudiar la evolución del cerebro y cómo este ha ido evolucionando. Esto es una cosa que me fascina. Y otra es la idea de que en algún momento de la historia de la humanidad han llegado a convivir en el planeta tierra hasta 5 especies humanas diferentes, me gustaría saber más sobre esa interacción de esas especies. Esto es una cosa también que me fascina”.

“Lo que más me fascina de la evolución humana es el propio proceso de cambio. Cuando estudiamos evolución humana, cuando observamos la naturaleza desde el punto de vista de la biología evolutiva, tenemos que hablar de miles de años, de decenas de miles, de centenares de miles, o de muchos millones de años y eso es fácil hablar es fácil ponerles un a palabra pero yo realmente no sé lo que es un millón de años. Cuando me enfrento a los cambios que han sucedido y al porqué de los cambios que han sucedidos a lo largo de por ejemplo 1 millón de años a mi me produce una fascinación extraordinaria”.

¿En qué momento de la historia te hubiera gustado vivir?

“Me gustaría poder hacer lo que estamos haciendo en el presente, hacerlo en un tiempo de hace 6 millones de años. Es decir, observar a los primates que allí vivía en esa época, porque allí vivía el antepasado común que compartimos con los chimpancés, y ese es uno de los animales que estamos intentando conocer, porque es de allí donde arranca la evolución humana. Por lo tanto ese viaje en el tiempo de hace 6 millones de años a Guinea Ecuatorial para intentar conocer a ese último antepasado común que compartimos con los chimpancés, no estaría nada mal”.

¿Qué gran descubrimiento arqueológico te hubiera gustado desenterrar?

“Me llama la atención excavar en Asia, toda la parte de Asias, des del Cáucaso hasta China que se ha excavado muy poco, allí va haber sorpresas paleontológicas”.

“Yo tengo la suerte en mi vida de haber encontrado fósiles humanos. Lo he dicho muchas veces, la primera mandíbula humana que apareció in situ encima de los huesos de Atapuerca la encontré yo con Eduald Carbonell. Pero uno que no hemos encontrado ni nosotros ni nadie y que sí que me gustaria, y que venimos hablando, son los restos fósiles del último antepasado común que compartimos con los chimpancés. Este sí que me gustaría encontrarle."

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Los arqueólogos continuarán indagando en el conocimiento de la evolución humana centrándose en esta zona del continente Africano que muchos investigadores no se han atrevido a pisar hasta el momento. Persistirán en la búsqueda de evidencias que permitan revelar el origen y evolución de nuestra especie, Homo sapiens, en las selvas de Guinea Ecuatorial.

Como siempre decimos, conocer nuestro pasado es conocernos mejor en el presente.

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