Misterios y curiosidades del antiguo Egipto

El aroma de una antigua tumba egipcia

La tumba intacta del arquitecto Kha y su esposa Merit en Deir el-Medina fue descubierta en 1906. Hoy en día todo este tesoro, entre el que se encuentran ofrendas alimenticias y ánforas con comida y bebida (algunas de ellas aún selladas), se expone en el Museo Egipcio de Turín, donde estos recipientes han sido sometidos a un análisis con la metodología más moderna para intentar descubrir sus aromas originarios.

Fragmento del libro de los muertos de Kha hallado en su tumba en Deir el Medina.

Foto: Museo Egipcio de Turín

El joven supervisa que todo se encuentre correctamente dispuesto. No quiere que a sus padres les falte de nada en el más allá. Su madre ya hace años que murió, cuando él todavía era un niño, aunque aún la recuerda con cariño... Su padre afortunadamente vivió mucho más. Ya era un hombre anciano, tenía casi 60 años. Fue un respetado arquitecto en Deir el-Medina, el poblado donde viven los constructores de las tumbas de los faraones en el Valle de los Reyes. Se llamaba Kha, y su madre era la bella e inteligente Merit, a quien su esposo amaba con todo su corazón. Ahora, acaba de enterrar a su padre en la misma tumba y ambos descansarán para siempre en los campos de Osiris. Pero para que estén cómodos es necesario que cuenten con todo lo necesario. El joven olfatea el aire. Entre el nutrido ajuar funerario de la tumba se encuentran una cincuentena de ánforas repletas de vino, uvas, carnes en salazón, harina... Cestas que contienen comino y enebro, y mesitas bajas de madera con verduras, algarrobas machacadas, pan... El hijo de Kha y Merit sonríe. Todo es perfecto. Está seguro de que los espíritus de sus amados padres disfrutaran de una cómoda y maravillosa eternidad.

Y tenía razón. La tumba de Kha y Merit permaneció intacta durante milenios, hasta que fue descubierta en 1906 por el arqueólogo italiano Ernesto Schiapparelli. En su interior, el ajuar funerario permanecía completo e inalterado, tal como fue depositado hacía miles de años. Kha, como hemos visto, fue un importante arquitecto que vivió durante la dinastía XVIII (1539-1292 a.C.) y su acomodada posición le permitió disponer de un ajuar funerario de calidad. De hecho, cuando penetró en el interior de la tumba, el arqueólogo italiano pudo comprobar sorprendido que además de las ofrendas alimenticias, la sepultura contenía también guirnaldas de flores, una estera de viaje, la peluca de Merit posada en su percha, cajas de cosméticos, elementos de costura, una navaja, horquillas, un peine, cofres con la ropa de ambos... También numerosos muebles, copas, un aguamanil, varios instrumentos relacionados con el trabajo de Kha, como una caja de madera para guardar unas balanzas, una azuela para aplanar maderos y un taladro, una tablilla de madera y una paleta de tinta. Y, no menos importante, un precioso tablero de senet, un juego de mesa sumamente popular en el antiguo Egipto.

Caja decorada con imágenes de Kha y Merit recibiendo ofrendas de uno de sus hijos, Nekhetef.

Foto: Museo Egipcio de Turín

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¿A qué olían los recipientes de una tumba?

Las momias de Kha y Merit, intactas dentro de sus respectivos ataúdes, y el contenido de su tumba fueron llevados al Museo Egipcio de Turín, donde descansan en la actualidad y donde el magnífico ajuar funerario se expone ante los ojos admirados de sus miles de visitantes. De hecho, cuando Schiapparelli descubrió la sepultura no desenvolvió las momias ni tampoco abrió las jarras y ánforas para ver qué contenían. Incluso años después, muchos de estos materiales han permanecido sellados y su contenido aún continúa siendo un misterio. Pero los conservadores del museo hacía tiempo que venían informando de un ligero aroma dulzón y afrutado que invadía las vitrinas donde se exponían todos estos recipientes, lo que despertó la curiosidad de los investigadores.

Cuando Schiapparelli descubrió la sepultura no desenvolvió las momias ni tampoco abrió las jarras y ánforas para ver qué contenían.

Caja con frascos para ungüentos y cosméticos perteneciente a Merit, esposa del arquitecto real Kha, descubierta en su tumba.

Foto: Cordon Press

Recipiente que contiene aceite cerrado con una tela de lino y sellado.

Foto: Museo Egipcio de Turín

Para intentar resolver el misterio, en 2019, Ilaria Degano, química analítica de la Universidad de Pisa, se propuso analizar los olores que desprendían los recipientes de la tumba de Kha y Merit con una novedosa técnica que permitiese desvelar los componentes de dichos aromas, y los resultados acaban de publicarse en la revista Journal of Archaeological Science. Para llevar a cabo su estudio, el equipo de Degano cubrió diversos recipientes con bolsas de plástico durante varios días para recoger moléculas volátiles. Estos recipientes eran ánforas selladas con tela de lino, cuencos con frutos secos, semillas, restos de alimentos podridos, jarras con una especie de polvo blanco y otras jarras de alabastro cerradas con sus tapas.

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En busca de la esencia original

Después, usando un espectómetro de masas con tubo de flujo de iones, los investigadores procedieron a identificar los componentes de los aromas de cada muestra. En 46 de las vasijas estudiadas encontraron hidrocarburos de cadena larga (lo que sugería la presencia de cera de abejas), trimetilamina (un compuesto orgánico producido por el pescado seco) y aldehídos relacionados con las frutas (aunque en muchos casos fue imposible precisar el tipo de fruta de que se trataba). Asimismo se detectaron elementos característicos de aceites, grasas vegetales y harina de cebada (un elemento imprescindible para la fabricación de cerveza). "Dos tercios de los objetos dieron algún resultado. Fue una sorpresa muy agradable", comenta satisfecha Degano.

Usando un espectómetro de masas con tubo de flujo de iones los investigadores procedieron a identificar los componentes de los aromas de cada muestra.

Análisis con espectómetro de masas de uno de los recipientes sellados de la tumba de Kha y Merit.

Foto: J. La Nasa et al.

Peluca de Merit hallada en su tumba de Deir el-Medina.

Foto: Museo Egipcio de Turín

Por su parte, según Jacopo La Nasa, otro de los autores del estudio, "aunque éramos conscientes de las potencialidades del enfoque analítico, el análisis nos permitió detectar algunas especies químicas que no esperábamos, como las que se pueden correlacionar con la degradación de la cebada o el pescado. El principal reto es que el olor que emiten los materiales arqueológicos envejecidos es diferente del de las sustancias nativas. Se necesitan materiales de referencia envejecidos y estudios de degradación para abordar el análisis químico de los residuos de materiales orgánicos antiguos".

Ampliar un proyecto pionero

Con este singular estudio, la idea de los científicos es abordar un proyecto mucho más amplio cuyo objetivo sea incluir un nuevo análisis del contenido de la tumba de Kha y Merit, algo que, están convencidos, ofrecerá una imagen bastante más completa de las costumbres funerarias de la época entre las personas pudientes. "La identificación de los materiales de los conjuntos funerarios ofrece una posibilidad única de complementar, confirmar y ampliar la investigación arqueológica sobre rituales antiguos y sobre el uso y la finalidad de las vasijas y jarras arqueológicas", asegura Jacopo La Nasa.

Los científicos pretenden abordar un proyecto más amplio cuyo objetivo sea incluir un nuevo análisis del contenido de la tumba de Kha y Merit.

Recipiente decorado con capullos de loto y flores hallado de la tumba de Kha y Merit en Deir el-Medina.

Foto: Museo Egipcio de Turín

Sarcofago del arqutiecto real Kha hallado en la cámara funeraria de su tumba en Deir el-Medina.

Foto: Museo Egipcio de Turín

Pero ¿estarían los visitantes de los museos dispuestos a realizar una experiencia inmersiva de estas características y descubrir cómo olía una antigua tumba egipcia con todo su ajuar funerario completo, algo que los arqueólogos han empezado a llamar "paisaje olfativo"? Pues no está muy claro, puesto que en principio podría llegar a ser incluso desagradable, aunque los investigadores creen que tener la posibilidad de reconstruir los aromas antiguos es una puerta abierta al pasado que no deberíamos desaprovechar. Es lo que dice Cecilia Bembibre, del University College de Londres (que no ha participado en el estudio), que cree que este tipo de experiencia "tiene el potencial de permitirnos experimentar el pasado de una manera más emocional y personal". Es decir, nos podría ofrecer la oportunidad de oler lo mismo que olió el hijo de Kha y Merit cuando se hallaba en el interior de la tumba de sus padres. Un aroma que quedaría grabado en su memoria olfativa cuando salió y ordenó que la sellaran para siempre.

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