Mujeres pioneras

Annie Cohen Kopchovsky y su inolvidable viaje en bicicleta

Conocida como Annie "Londonderry", esta joven estadounidense de origen letón fue la primera mujer en dar la vuelta al mundo en bicicleta a finales del siglo XIX. A pesar de que sus detractores afirmaron que viajó más en barco o en tren que montada en su bicicleta, nadie puede negarle a Annie el mérito de luchar por el derecho de las mujeres a hacer lo que se propusieran en una sociedad tan tradicional como la que le tocó vivir.

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Annie Cohen Kopchovsky, más conocida como Annie Londonderry, fue una intrépida y audaz mujer que no dudó en dejar a su esposo y sus tres hijos en Boston para, el 25 de junio de 1894, emprender una aventura inverosímil para una mujer en aquellos tiempos: dar la vuelta al mundo montada en una bicicleta. Una hazaña que un periódico como el New York World no dudó en calificar como "El viaje más extraordinario jamás emprendido por una mujer" (el ciclista inglés Thomas Stevens lo hizo diez años antes montado en un monociclo). De este modo, Annie se subió a una bicicleta de diecinueve kilos y se dispuso a ganar, además, cinco mil dólares durante su viaje. Y, al parecer, todo por una apuesta.

Una apuesta, un reto

Nacida en 1870 en Riga (en la actual Letonia), en el seno de una familia judía, Annie emigró a Estados Unidos con su familia cuando era una niña. Casada con un vendedor ambulante llamado Simon Kopchovsky, Annie cargó con todas las responsabilidades familiares que le correspondían como mujer, pero se resistía a limitar su vida a los quehaceres domésticos. Annie afirmó en una entrevista ofrecida tiempo después que: "No siempre quise vivir mi vida en casa y tener cada año un bebé". De todos modos, Annie era una mujer poco convencional y trabajaba fuera de casa, concretamente en una empresa que comercializaba anuncios en periódicos y revistas. La historia cuenta que un día dos ricos empresarios de Boston retaron a Annie a llevar a cabo una gran aventura en bicicleta, ya que estaban seguros de que era imposible que una mujer pudiera dar la vuelta al mundo de esa guisa. Ofrecieron a Annie diez mil dólares si lo conseguía en quince meses, ganando además cinco mil dólares durante el trayecto. Pero su sobrino bisnieto y autor autorizado sobre su viaje, Peter Zheutlin, cree que "es prácticamente seguro, por ejemplo, que [Annie] inventó la historia de las apuestas para hacer más apasionante su viaje".

Annie afirmó en una entrevista ofrecida tiempo más tarde que: "No siempre quise vivir mi vida en casa y tener cada año un bebé".

A pesar de que en ningún momento se hicieron públicos los nombres de los dos supuestos empresarios que retaron a Annie a dar la vuelta al mundo en bicicleta, ella sabía que aquello era mucho más que una simple apuesta. Era un gran reto, y no solamente para ella, sino para todas las mujeres, y por ese motivo tenía que aceptar. El hecho de que Annie no supiera montar en bicicleta no iba a representar un impedimento para que la joven intentara ganar la apuesta. Con todo, hubo alguien que resultó realmente beneficiado de toda esta historia: el coronel Albert Pope, propietario de la Pope Manufacturing Company de Boston y Hartford, productor, entre muchas otras cosas, de las bicicletas Columbia, uno de cuyos modelos prestó a Annie para que llevara a cabo su viaje.

El fabricante de bicicletas Albert Pope, propietario de la Pope Manufacturing Company de Boston y Hartford, vio en la aventura de Annie Cohen Kopchovsky una oportunidad para promocionar su producto. En 1890 la marca se anunciaba con la imagen sobre estas líneas.

El fabricante de bicicletas Albert Pope, propietario de la Pope Manufacturing Company de Boston y Hartford, vio en la aventura de Annie Cohen Kopchovsky una oportunidad para promocionar su producto. En 1890 la marca se anunciaba con la imagen sobre estas líneas.

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Annie "Londonderry"

Para llevar a cabo su aventura, Annie necesitaba patrocinadores. El 25 de junio de 1984, la joven aceptó el patrocinio de una conocida marca de agua mineral, la Londonderry Lithia Spring Water, que le ofreció cien dólares por llevar un cartel con el nombre de la firma y por adoptar posteriormente su nombre. A partir de entonces, Annie sería conocida como Annie "Londonderry". A pesar de las ganas que le puso, el inicio del viaje fue un completo desastre. A principios de otoño, Annie partió hacia Nueva York para dirigirse posteriormente a Chicago. Llegó agotada (la bicicleta era muy pesada) y la ropa femenina que vestía no ayudaba en nada. A su llegada a la ciudad, decidió sustituir la bicicleta por otra diseñada para hombres de la marca Sterling, y cambió su vestido largo por unos bombachos que le resultaron más cómodos. En Chicago encontró nuevos patrocinadores y convirtió su bicicleta en una especie de valla publicitaria móvil con la que regresó a Nueva York.

El 25 de junio de 1984, aceptó el patrocinio de una conocida marca de agua manantial, la Londonderry Lithia Spring Water, que le ofreció mil dólares por llevar un cartel que anunciara el nombre de la marca y por adoptar posteriormente su nombre

Annie cruzó el atlántico a bordo del SS La Touraine y llegó al puerto de Le Havre, en Francia, el 3 de diciembre de 1894. Pero Annie topó con la burocracia francesa: su bicicleta fue confiscada y los funcionarios de aduanas se quedaron con todo su dinero. A pesar de este revés y de recibir críticas insultantes por parte de la prensa francesa por su modo de vestir, Annie se las arregló para llegar en quince días a Marsella acompañada de un nutrido grupo de seguidores. Durante su viaje por la costa mediterránea hacia Egipto, Annie no dejaba de mandar telegramas a la prensa estadounidense en los que contaba todas sus peripecias a través de los países que iba visitando. Gracias a ello, su viaje era cada vez más conocido por el gran público e iba aumentando su número de seguidores, y no solamente es Estados Unidos, sino en todo el mundo.

Del mismo modo que había hecho la  Pope Manufacturing Company, la marca de agua Londonderry Lithia Spring Water también quiso utilizar la imagen de Annie para promocionarse. La aventurera llegó incluso a adoptar el nombre del agua como apodo.

Del mismo modo que había hecho la Pope Manufacturing Company, la marca de agua Londonderry Lithia Spring Water también quiso utilizar la imagen de Annie para promocionarse. La aventurera llegó incluso a adoptar el nombre del agua como apodo.

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En bicicleta y en ¡barco!

De Egipto, Annie partió hacia Jerusalén, Yemen, Sri Lanka, Singapur, Vietnam y China, hasta llegar finalmente a Japón. Annie siguió recibiendo muchas críticas, pero esta vez porque se decía que la mayoría de los trayectos los hizo en barco y no en bicicleta. Muchos de sus detractores afirmaron que más que una vuelta al mundo en bicicleta, la joven letona la había realizado "con una bicicleta". A pesar de las críticas, con cada etapa la fama de Annie iba en aumento, hasta el punto de que en cada etapa la invitaban a dar charlas en las que relataba sus aventuras (a menudo aderezadas con su fértil imaginación). Asimismo fue criticada por la prensa de Singapur, que también la acusó de pasar más tiempo en el mar que en el sillín de la bicicleta.

Annie recibió muchas críticas ya que la mayoría de los trayectos los realizó en barco y no en bicicleta, muchos de sus detractores afirmaron que más que una vuelta al mundo en bicicleta, la joven letona la había realizado en barco.

A su regreso a Estados Unidos el 23 de marzo de 1895, Annie contó algunas historias que nunca sabremos si fueron ciertas o no, como por ejemplo el ataque que sufrió por parte de unos hombres encapuchados, una caza del tigre en la India donde casi fue asesinada por nativos que la confundieron con un espíritu maligno, un encuentro con prisioneros de un gulag en Siberia... También dijo haber impedido un atraco durante un viaje por tren por Europa y, según ella, fue testigo de la guerra chino-japonesa, a pesar de que las fechas parecen contradecir su relato. A pesar de todo ello, Annie había logrado completar la vuelta al mundo, algo que parecía imposible antes de su partida, en el tiempo estipulado: quince meses. Y a pesar de que existen versiones que apuntan que cobró la apuesta, otras dicen que con el dinero que ganó gracias a la fama y la publicidad de su bicicleta no le hizo falta.

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Fama efímera

Annie empezó una nueva vida con su familia en Nueva York, donde trabajó como periodista en el ya desaparecido New York World bajo el seudónimo de "The New Woman" (la nueva mujer). Antes de publicar su primer artículo en el periódico, en el que contó una de sus aventuras en bicicleta, Annie explicó el significado de su seudónimo: "Soy una periodista y una nueva mujer. Y eso significa que me creo capaz de hacer cualquier cosa que pueda hacer un hombre". A pesar de todo, la fama es efímera y la de Annie Kopchovsky duró poco. A pesar del éxito alcanzado, su popularidad se acabó desvaneciendo y aquella mujer ciclista se convirtió en una persona anónima más. Tras su paso por el periódico, Annie trabajó como vendedora de ropa y murió en 1947, a los 77, años en Nueva York.

A pesar del éxito alcanzado, su fama se desvaneció y convirtió a aquella mujer ciclista en una persona anónima más.

Tras su muerte, pocos eran los que conocían la odisea de Annie Londonderry, hasta que un sobrino bisnieto suyo, Peter Zheutlin recopiló todos los detalles de aquel increíble viaje y los reflejó en un libro llamado Around the World on Two Wheels: Annie Londonderry's Extraordinary Ride (Alrededor del mundo sobre dos ruedas: el extraordinario viaje de Annie Londonderry), que se publicó en el año 2007. A este libro se unieron otras dos obras sobre Annie y su gesta: en 2011, la compositora y cantautora canadiense Evalyn Parry estrenó su obra de teatro musical SPIN, basada en parte en la figura de Annie, y en el año 2014 se presentó el documental de veintisiete minutos titulado The New Woman: Annie "Londonderry" Kupchovsky en el Hot Springs Documentary Film Festival, uno de los certámenes más antiguos y prestigiosos del mundo dedicados a este género.