Ciencia e investigación

Ángeles Alvariño, precursora de la oceanografía

Nacida en un pequeño pueblo de la costa de Galicia, María de los Ángeles Alvariño fue una enamorada del mar que dedicó toda su vida a la investigación y la divulgación del mundo de los océanos. Alvariño es la única científica española mencionada en la prestigiosa "Encyclopedia of World Scientists", una publicación donde aparecen los mil científicos mundiales más importantes de todos los tiempos.

Foto: CC

Su nombre no goza del reconocimiento que merecen sus grandes aportaciones a la oceanografía, pero quienes conocen su trabajo saben de la gran trascendencia de sus estudios. Germán de Melo, doctor en Marina Civil y profesor de la Facultad de Náutica de Barcelona, dice de la oceanógrafa Ángeles Alvariño, cuyo nombre lleva este buque: "Tiene sobradamente merecido que un barco haya recibido su nombre; fue una mujer que hizo bandera de sus orígenes y era una gran científica". Así pues conozcamos mejor a esta oceanógrafa española que nació en la primera mitad del siglo XX y fue referente mundial en el estudio de la fauna marina.

Inicios como becaria

Natural de Serantes, Ferrol, donde nació el 3 de octubre de 1916, María de los Ángeles Alvariño González se crió en el seno de una buena familia. Su padre fue un conocido médico y su madre, una profesora de piano. Inteligente y curiosa, Ángeles fue una niña muy precoz: aprendió a leer a los tres años y su madre le dio clases de solfeo y de piano. La pequeña disfrutaba de la lectura, especialmente de los libros de historia natural que su padre atesoraba en las estanterías de su biblioteca. Estudió Ciencias y Letras en la Universidad de Santiago de Compostela, carreras que finalizó con los trabajos Insectos sociales y Las mujeres en el Quijote. Su afán por continuar aprendiendo la llevó hasta Madrid, donde empezó a cursar la carrera de Ciencias Naturales hasta que el estallido de la guerra civil española en 1936 la obligó a regresar a su ciudad natal. Allí tampoco perdió el tiempo: aprendió inglés, francés y alemán, y empezó a interesarse en el estudio del litoral gallego.

La pequeña Ángeles disfrutaba de la lectura, especialmente de los libros de historia natural que su padre atesoraba en las estanterías de su biblioteca.

Al finalizar el conflicto, y con las universidades de nuevo abiertas, Ángeles reanudó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid y en 1940 se casó con Eugenio Leira Manso, un capitán de la Marina de Guerra Española y Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo con quien tendría una hija, Ángeles Leira Alvariño. Al finalizar sus estudios universitarios, Ángeles se incorporó como becaria en el Instituto Español de Oceanografía (IEO) donde estaba destinado su marido, y a pesar de que en esa época no admitían mujeres en su equipo, la calidad de sus investigaciones hicieron de María Ángeles una excepción. En 1952, consiguió una plaza como bióloga en el Centro Oceanográfico de Vigo y empezó sus estudios sobre el zooplancton (los pequeños organismos de origen animal que componen el plancton marino).

Esta ilustración de Robert Hamilton muestra varias especies de zooplancton, variedad de plancton sobre la que Ángeles Alvariño empezó sus estudios cuando consiguió la primera plaza como bióloga de su carrera profesional.

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Reconocimiento internacional

Los trabajos de Ángeles Alvariño acerca de las incrustaciones marinas en los cascos de los buques, el zooplancton y las pesquerías fueron brillantes en su época y tampoco pasaron desapercibidos a nivel internacional. En el año 1953, el British Council le concedió una beca en el Laboratorio de Plymouth para la investigación del zooplancton, y María Ángeles se convertiría en la primera mujer en subir a bordo de un barco británico de investigación en calidad de científica. Durante sus investigaciones en el Atlántico, Alvariño descubrió quetognatos (unos pequeños organismos también conocidos como gusanos-flecha) en el zooplancton, así como abundantes huevos y larvas de sardinas (ictioplancton) en los lugares en que tradicionalmente se pescan arenques.

En el año 1953, el British Council le concedió una beca en el Laboratorio de Plymouth para la investigación del zooplancton, y María Ángeles se convertiría en la primera mujer en subir a bordo de un barco británico de investigación en calidad de científica.

En 1956, Alvariño recibió una subvención de la Comisión Fullbright para continuar sus investigaciones en el Instituto Oceanográfico Woods Hole de Massachusetts, en Estados Unidos, bajo la supervisión de la experta zooplanctóloga Mary Sears, que quedó gratamente impresionada por el trabajo de la gallega. Alvariño fue recomendada para ocupar un puesto en el Instituto Scripps de Oceanografía, en La Jolla, California, donde permanecería hasta el año 1970. En una entrevista, María Ángeles recordó su llegada al Instituto Scripps: "Me encontré con un océano de muestras de plancton para estudiar, e inicié con ansia y entusiasmo esos estudios con las colecciones obtenidas en ese año". Doctorada en biología en 1967, en el año 1969 presentó su última publicación para el Instituto Español de Oceanografía (IEO) titulada Los quetognatos del Atlántico, distribución y notas esenciales de sistemática. Esta obra glosa sus investigaciones desde los años 1952 a 1965, y en ella recrea con unas detalladas ilustraciones más de una treintena de especies.

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En honor a sus trabajos y sus aportaciones al mundo científico, el buque de investigación oceanográfica y pesquera que aparece sobre estas líneas fue bautizado con el nombre de Ángeles Alvariño. 

Foto: Centro Oceanográfico de Vigo

Un honor eterno

La carrera de Ángeles Alvariño vivió una constante evolución. Sus investigaciones recibieron el reconocimiento de la prestigiosa agencia científica Southwest Fisheries Science Center (NOAA), que le concedió el cargo de Bióloga Investigadora y gracias a ello pudo realizar diversos estudios sobre la albacora, un pescado azul perteneciente a la familia de los túnidos, más conocido como bonito del norte o atún blanco, y sobre los efectos de los depredadores en el plancton marino. A partir del año 1976, María Ángeles Alvariño recibió diversos reconocimientos por parte de numerosas instituciones internacionales como la Universidad de San Diego, el Instituto Politécnico Nacional de México, la Universidad Federal de Panamá o la Universidad Nacional Autónoma de México. Antes de fallecer el 29 de mayo del año 2005, Alvariño dejó un último estudio acerca de las aves y de los animales marinos descubiertos por la famosa expedición de Alejandro Malaspina (1789-1794).

A partir del año 1976, María Ángeles Alvariño recibió diversos reconocimientos por parte de numerosas instituciones internacionales.

Ángeles Alvariño ha acabado siendo reconocida como una autoridad mundial en diversos tipos de zooplancton, y la Real Academia Gallega de Ciencias ha rendido homenaje a su figura en el Día de la Ciencia en Galicia, que se celebra el 1 de junio. Asimismo, el nombre de esta prestigiosa científica quedará eternamente presente en el buque oceanográfico que lleva su nombre, botado en 2012 y amadrinado por la hija de la científica.

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