Comer en Roma

Ánforas y restos humanos en un restaurante de Pompeya

Desde su descubrimiento en 2019 este thermopolium o local para la venta de comida y vino ha sido cuidadosamente excavado por los arqueólogos. En su interior se han encontrado los restos de dos personas y un perro, que se refugiaban de la lluvia de cenizas producida por la erupción del Vesubio cuando les alcanzó la nube piroclástica.

Pese a su reducido tamaño el termopolio sería muy concurrido por los numerosos clientes que se llevaban comida para casa o el trabajo.

Foto: Parco Archeologico di Pompei

Aunque los trabajos arqueológicos todavía no han terminado, el local ya ha recuperado gran parte de su aspecto original. Situado en una plazoleta entre las calles de le Nozze d’Argento y Balconi el restaurante se halla en el centro de la región V de Pompeya, una de las pocas áreas de la ciudad todavía en proceso de excavación.

Sin duda el aspecto que llama más la atención de este termopolio son las pinturas que decoran su mostrador. En el centro se puede ver la figura de una nereida montada sobre un hipocampo y rodeada por delfines, una diosa marina que podría dar nombre al local y que los arqueólogos relacionan con una fuente construida frente al local.

Los motivos marítimos como esta nereida son habituales en la costera Pompeya.

Foto: Parco Archeologico di Pompei

En el marco superior de este fresco algún gamberro trazó un divertido grafitti.

Foto: Parco Archeologico di Pompei

La fiera representación de un perro guardaba la entrada, un tema típicamente pompeyano repetido en mosaicos y murales de toda la ciudad a modo de protección contra ladrones y malos espíritus. Sin embargo esta imagen de advertencia se vio estropeada por el grafitti que algún gracioso garabateó en su borde para burlarse del dueño: NICIA CINAEDE CACATOR, que se traduce por Nicias (nombre griego que podría indicar que se trataba de un liberto) cagón promiscuo.

Las aves eran un plato caro pero muy apreciado por los romanos.

Foto: Parco Archeologico di Pompei

Ánforas y ollas como las aquí representadas fueron encontradas por todo el local.

Foto: Parco Archeologico di Pompei

Como corresponde a un restaurante los motivos gastronómicos son el tema principal de los frescos. Así en una pared se pintó una colección de ánforas de vino (idénticas a las encontradas en el recinto) junto a ollas, bandejas y un hombre con dos cestas, mientras que un par de patos muertos y un gallo decoraban la parte del local que daba a la calle.

Un tesoro arqueológico

Incorporados al mostrador se encontraron numerosos dolia, unos grandes recipientes en los que se mantenía caliente la comida y cuyo sedimento está siendo estudiado para reconstruir el tipo de platos que se ofrecían en el establecimiento.

En los restaurantes de Pompeya era habitual almacenar la comida en recipientes integrados en el mostrador de obra, facilitando un servicio rápido y ahorrando espacio.

Foto: Parco Archeologico di Pompei

Hasta ahora se ha descubierto la presencia de caracoles de tierra, pescado y huesos de cabra, cerdo y pato, un menú muy variado destinado al prandium, un almuerzo rápido que los romanos tomaban en medio de su jornada laboral. Al mismo tiempo se encontraron unas habas troceadas en el fondo de una de las vasijas, que según el libro de recetas de Apicio se usaban para blanquear el vino y cambiar su sabor.

El análisis científico determinará que tipo de productos contenían estas ánforas.

Foto: Parco Archeologico di Pompei

Asimismo se han encontrado otros recipientes de todo tipo, desde un total de nueve ánforas hasta frascos, pasando por una pátera de bronce y algunas ollas finas para servir la comida o llevársela a la calle. Otros artefactos como una lámpara de aceite de bronce o la madera calcinada y los clavos de una cama completan el fabuloso hallazgo.

Sorprendidos por la erupción

La excavación iniciada en 2019 no fue la primera realizada en el local, pues sobre el siglo XVII un grupo de saqueadores abrieron un túnel en busca de obras de arte que pudieran vender a los coleccionistas. Los excavadores removieron gran parte de los restos, incluida una buena cantidad de huesos que tiraron dentro de uno de los dolia pertenecientes a un individuo adulto todavía por estudiar.

Encontrado durante el siglo XVII este hombre o mujer terminó en el fondo de un dolium.

Foto: Parco Archeologico di Pompei

Tras el mostrador se encontró el esqueleto de un hombre maduro de 50 años, quizás el propio Nicias, que se echó en una pequeña cama mientras se resguardaba de los lapilli expulsados por el Vesubio. Allí le sorprendió la muerte cuando la nube de gas y cenizas ardientes cubrieron la ciudad en el año 79 d.C.

Tras el mostrador se encontró el esqueleto de un varón de 50 años echado sobre los restos calcinados de una cama.

Foto: Parco Archeologico di Pompei

En el restaurante no solo murieron las personas sino que también se han desenterrado los restos de un pequeño perro de apenas 25 centímetros de altura, acurrucado entre las dos puertas del recinto para escapar de la erupción.

El estudio de sus restos en el laboratorio permitirá conocer las dolencias que padeció y lo que comía este anciano romano.

Foto: Parco Archeologico di Pompei

Este termopolio ha sido el primero de toda la ciudad en ser excavado completamente con las modernas técnicas arqueológicas, algo que según Massimo Osanna, director general de las excavaciones, permitirá realizar todo tipo de análisis para saber exactamente como era la dieta de los infortunados habitantes de Pompeya.

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