Arte del siglo XX

Andy Warhol, el artista más icónico del pop art

Controvertido y enigmático, Andy Warhol fue uno de los artistas más importantes y con más carisma del siglo XX. Nadie como él ha sabido plasmar el espíritu del pop art y "vender" su obra como un producto más de la sociedad de consumo que era el objeto de sus críticas.

Imagen de Andy Warhol en un acto promocional.

Foto: Cordon Press

"En el futuro, todos serán mundialmente famosos durante quince minutos". Estas palabras, que en la era de Internet se han convertido en premonitorias, fueron pronunciadas por Andy Warhol, sin duda alguna el artista más icónico del pop art. Warhol hizo, a través de su obra, una ácida crítica a la superficialidad de la sociedad de consumo norteamericana, en la que la inmediatez era tan efímera como la fama según decía. Warhol redefinió el arte de toda una generación con obras como sus famosas latas de sopas Campbell's o serigrafiando los rostros de las estrellas de cine más famosas de su tiempo. Una manera de simbolizar el vacío y la esencia misma de la nada, en sus propias palabras. Hasta su muerte, el 22 de febrero de 1987, Warhol marcó con su obra un antes y un después en el devenir de la cultura artística y pop del siglo XX, tanto desde sus inicios como diseñador gráfico como con sus singulares incursiones en el séptimo arte años después.

Un niño enfermizo y sensible

El 6 de agosto de 1928 nacía en Pensilvania Andrew Warhola, el tercer hijo de un matrimonio de inmigrantes eslovacos. Su infancia estuvo marcada por una rara enfermedad neurológica llamada La corea de Syndeham, causada por una infección, que le provocaba convulsiones involuntarias y una extrañas manchas rosadas en la piel. Aquella rara afección hizo que el pequeño Andy se viera obligado a pasar largas temporada ingresado en el hospital o bien convaleciente en su casa, donde empezó a dibujar y a coleccionar fotos de los protagonistas de los cortometrajes televisivos más famosos del momento. Su madre, que nunca aprendió inglés, inculcó su fervor religioso ortodoxo en el niño, lo que influiría en gran medida en las dotes artísticas de Andy. Debido a sus múltiples problemas de salud, el joven,que era extremadamente sensible, tuvo que enfrentarse a la incomprensión de sus compañeros de clase, y para ello creó un mundo de fantasía en el que se inventó seudónimos, disfraces, e incluso personajes imaginarios con los que conviviría el resto de su vida.

El pequeño Andy se veía obligado a pasar largas temporada ingresado en el hospital o bien convaleciente en su casa, donde empezó a dibujar y a coleccionar fotos de los protagonistas de los cortometrajes televisivos del momento.

Andy Warhol posa junto a algunas de sus obras.

Foto: Cordon Press

Tal como cuenta el fallecido artista e historiador del arte británico Eric Victor Shanes en su obra Warhol, la Gran Depresión arruinó a la familia de Andy, pero el ingenio de su padre logró mantenerla a flote. En 1934, su progenitor tuvo la fortuna de encontrar un trabajo como obrero de la construcción muy bien remunerado, lo que permitió a la familia mudarse a un barrio mejor. Andy se graduaría en la Schenley High School en 1945, y ganó el premio Scholastic Art and Writing, una competición que premiaba a jóvenes talentos en el campo del arte y la narrativa. Así, germinó en la mente de Andy la idea de convertirse en profesor de arte. Para ello quiso estudiar educación artística en la Universidad de Pittsburgh, aunque finalmente se matriculó en la Carnegie Mellon University, donde estudiaría Arte Comercial. Durante su estancia en el campus, Warhol se unió a dos grupos artísticos, la Modern Dance Club y la Beaux Arts Society; también fue director artístico de la revista de arte estudiantil Cano.

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Andrew Warhola

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La creación de la "Línea Seca"

Con su licenciatura de Diseño Artístico bajo el brazo, las ofertas empezaron a lloverle a Andy Warhol, que empezó a trabajar duro para triunfar. Confiando en su talento, decidió mudarse a Nueva York, la gran manzana, la ciudad en la que al final viviría toda su vida. Allí se dedicó al arte comercial y publicitario. A finales de la década de 1940, Warhol recibió el encargo de realizar el diseño de unos zapatos para la revista Glamour, y ya en la década de los años cincuenta empezó a trabajar como diseñador para la prestigiosa firma de calzado Israel Miller. Sobre su habilidad para dibujar zapatos, el fotógrafo estadounidense John Coplans recordó que "nadie dibujaba zapatos como lo hacía Andy. De alguna manera dio a cada zapato un temperamento propio, una especie de sofisticación astuta de Toulouse-Lautrec, pero la forma y el estilo se transmitieron con precisión y la hebilla siempre estaba en el lugar correcto".

Dedicado al arte comercial y publicitario, a finales de la década de 1940 Warhol recibió el encargo de diseñar unos zapatos para la revista Glamour, y ya en la década de 1950 empezó a trabajar como diseñador para la prestigiosa firma de calzado Israel Miller.

Mientras realizaba estas exitosas incursiones en la industria del calzado, Warhol desarrolló la técnica pictórica que le haría famoso, conocida como "línea seca", un estilo que acabaría definiendo su arte. La técnica consistía en aplicar tinta en el papel y luego secarla mientras aún estaba húmeda (el proceso era parecido al del grabado, pero a una escala más rudimentaria). De este modo, el uso que hizo del papel de calco y la tinta le permitía repetir una imagen básica tantas veces como quería, y crear infinitas variaciones del original. A partir de entonces Andy Warhol no tardó en convertirse en el diseñador más buscado por las grandes firmas, como Columbia Records, Vogue o Tiffany & Co., para las que el artista crearía espectaculares escaparates y vallas publicitarias.

Imagen de Andy Warhol con su típica peluca plateada y su gafas redondas. 

Foto: Cordon Press

En 1952, la Hugo Gallery de Nueva York organizó la primera exposición de Andy Warhol titulada Quince dibujos basados en la obra de Truman Capote, y durante los años siguientes sus diseños experimentaron una profunda transformación gracias a que en ellos incorporó algunas de las distintas técnicas fotográficas que había descubierto durante su etapa en el mundo de la publicidad. El talento artístico de Warhol tampoco pasó desapercibido para los expertos del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), y la institución neoyorquina decidió incluir una obra del artista en una exposición colectiva.

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La Fábrica de Warhol

La pasión de Warhol por la publicidad y el hecho de haber convertido Nueva York en su residencia permanente hicieron de la ciudad de los rascacielos uno de los epicentros del pop art, una corriente artística en la que también destacaron nombres de la categoría del pintor y fotógrafo Richard Hamilton, el artista Roy Lichtenstein o el pintor pop Tom Wesselman. Por su parte, Warhol creó imágenes abstractas, inspiradas en lo que le rodeaba, en las que el artista incluyó un potente sentido social, y su objetivo prioritario en aquel momento fue producir arte de la misma manera que una fábrica produce objetos en cadena. Así pues no es de extrañar que Warhol llamara The Factory (La Fábrica) al estudio de arte que inauguró en 1962 y que se mantuvo operativo hasta 1984. Fue allí donde en la década de 1960 y 1970 crearía algunas de sus obras más icónicas como su Latas de sopa Campbell's (compuesta por 32 lienzos), el Díptico de Marilyn (que contiene 50 imágenes de la actriz) o la impactante serie Stars, Death and Disasters.

El objetivo prioritario que se marcó Warhol en aquel momento fue producir arte de la misma manera que una fábrica produce objetos en cadena. Así pues no es de extrañar que Warhol llamara The Factory (La Fábrica) al estudio de arte que inauguró en 1962 .

Montaje para una exposición del diseño de Andy Warhol para las latas de sopa Campbell's.

Foto: Cordon Press

Catherine Daunt, conservadora del Museo Británico, supervisa el montaje de la serie Marilyn Monroe que Warhol creó en 1967 y que es propiedad del MoMA de Nueva York. 

Foto: Cordon Press

El estudio The Factory, también conocido como The Silver Factory, en referencia al papel de plata que decoraba las paredes y los techos del local, tuvo su primera sede en la quinta planta del número 231 del East 57th street de Nueva York. El músico y compositor John Cale describió así la frenética actividad que se llevaba a cabo en aquel espacio: "Allí se producían en cadena las serigrafías de Warhol. Mientras alguien hacía una serigrafía, otra persona rodaba una película". Y es que Warhol también hizo alguna que otra incursión en el mundo del cine con la colaboración de su socio, el director cinematográfico Paul Morrisey. Asimismo por su estudio pasaron famosos cantantes como David Bowie, Lou Reed o Mick Jagger, y también algunas de las celebridades de la cultura y la contracultura del momento, como la actriz y modelo Edie Sedgwick, que se convertiría en su musa, la cantante Nico, la artista Ultra Violet, la modelo y actriz International Velvet... Todos estos personajes conformaron el grupo conocido como las "Superestrellas de Warhol".

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Una muerte repentina

En 1967, una mujer llamada Valerie Solanas se cruzó en el camino de Warhol para presentarle el guión de una obra de teatro escrita por ella. Desgraciadamente, el artista perdió el manuscrito entre la multitud de textos que tenía por leer, así que, a modo de disculpa, Warhol ofreció a Solanas un papel en su película Yo, un hombre. En un principio Solanas pareció aceptar, pero no tardó en verter violentas acusaciones y amenazas contra el artista. Furiosa contra Warhol, el 3 de junio de 1968 Solanas entró en La Fábrica y tras desenfundar una pistola disparó repetidamente a Warhol y a Mario Amaya, un crítico de arte que se encontraba allí en esos momentos. Aunque Warhol sobrevivió a las graves heridas causadas por los disparos, que le afectaron ambos pulmones, el bazo y el esófago, pasaría el resto de su vida entre grandes sufrimientos, tanto físicos como mentales. Solanas fue diagnosticada con esquizofrenia y pasó tres años en prisión acusada de agresión temeraria.

El 3 de junio de 1968, Valerie Solanas entró en La Fábrica y tras desenfundar una pistola disparó a Warhol y a Mario Amaya, un crítico de arte que se encontraba allí en esos momentos.

Andy Warhol junto a la actriz Viva durante el rodaje de la película Blue Movie.

Foto: Cordon Press

Desde entonces, la salud de Warhol empezó a ir cuesta abajo irremediablemente. Según su biógrafo Victor Bockris, el artista sufrió fuertes dolores causados por cálculos biliares en 1973, pero su miedo a ser ingresado le impidió llevar a cabo ningún tratamiento. A finales de 1986, su salud había empeorado considerablemente y unas pruebas realizadas en febrero de 1987 confirmaron que su vesícula biliar se hallaba gravemente dañada. Los médicos le dijeron que era necesario extirparla, ya que de no hacerlo se gangrenaría y le causaría la muerte. Así, tras cinco largas horas de intervención, parecía que Warhol iba a recuperarse, pero de pronto experimentó una repentina arritmia que acabaría con su vida el 22 de febrero de 1987, con solo 58 años. La familia de Warhol acusó al Hospital de Nueva York de negligencia, y lo demandó, aunque de manera extrajudicial lograron llegar a un acuerdo por 8.000.000 millones de dólares que acabaría zanjando la polémica. El artista pop más mediático fue enterrado con su característica peluca plateada y sus gafas de sol junto a sus padres en el cementerio católico bizantino de San Juan Bautista, en Pittsburgh.