Misterios y curiosidades del antiguo Egipto

Amuletos egipcios, fieles protectores del alma del difunto

Los antiguos egipcios emplearon una serie de pequeños objetos como protección contra las fuerzas malignas que creían que les acechaban. Estos talismanes fueron llevados por los vivos para evitar maldiciones y encantamientos, pero sobre todo tuvieron un amplio uso funerario, colocados entre los vendajes de las momias, para proteger el alma del difunto de los peligros que había de sortear durante su viaje al inframundo.

Relieve de un udyat u ojo de Horus encontrado en el templo de Dendera.

Foto: PD

El sacerdote supervisa el vendaje de la momia del hombre que yace sobre el lecho fúnebre. El proceso de momificación ya ha terminado, con éxito, y los embalsamadores se disponen a envolver con finas tiras de lino el cuerpo de quien fuera la mano derecha del faraón, su gran visir. El sacerdote encargado debe controlar que todo el proceso se lleve a cabo como es debido, y que, entre las vendas se coloquen correctamente los amuletos necesarios para proteger a la momia del alto funcionario y asegurar a su alma un placentero periplo hacia el reino de Osiris. Bajo una de las vendas se coloca un pilar dyed, que simboliza la columna vertebral del dios Osiris, señor del inframundo; bajo otra, un nudo shen, un nudo tyet, un reposacabezas, un ankh, un ojo udyat, y, el más importante de todos, un escarabeo sobre el corazón para que este órgano declare a favor del difunto en el juicio a que se verá sometido. El sacerdote sonríe. Perfecto, con todo ese arsenal de amuletos protectores (que a veces pueden llegar a ser más de cien) y con el magnífico ejemplar de Libro de los muertos lujosamente decorado que el visir adquirió poco antes de morir, su supervivencia eterna está garantizada.

Protección para el inframundo

Muchos papiros egipcios cuyo contenido ha llegado hasta nosotros detallan largas listas de amuletos, como por ejemplo el Papiro McGregor, que recopila una lista de los de uso funerario más destacados, o el Papiro de Leiden, que especifica cómo confeccionarlos para conseguir que sean eficaces protectores contra las fuerzas malignas. Otro ejemplo es el Papiro Harris, donde se recoge una lista de los distintos tipos de amuletos del corazón.

Escarabeo con alas, hecho de fayenza (loza vidriada). 

Foto: PD

Amuleto de oro y piedras semipreciosas, de la dinastía XVIII, compuesto por tres cadenas de oro con moscas, cocodrilos y la diosa hipopótamo Tueris. Se cree que este collar dotaba al portador de persistencia, regeneración y fertilidad, además de proteger el hogar.

Foto: Cordon Press

Los amuletos fueron elementos de protección indispensables en el antiguo Egipto, aunque no tuvieron tan solo un uso funerario. Los vivos también los portaron para su protección en un mundo donde acechaban peligros de todo tipo. Los llevaron colgados del cuello, insertos en collares, en anillos, en pulseras... Estos amuletos se elaboraban con materiales muy diversos como la fayenza, piedras como el alabastro, distintas piedras semipreciosas como la turquesa, la cornalina o el lapislázuli, y metales como el oro y la plata. Pero ciertamente su uso funerario es el más conocido, puesto que se han hallado miles de estos objetos entre las vendas de las momias, sobre todo a partir del Tercer Período Intermedio (1076-723 a.C.), cuando se desarrolló una auténtica industria de fabricación de amuletos, que presentaban una variedad sorprendente.

Los amuletos se elaboraban con materiales muy diversos como la fayenza, piedras como el alabastro, distintas piedras semipreciosas como la turquesa, la cornalina o el lapislázuli, y metales como el oro y la plata.

Relieve pintado en la pared oeste del templo de Seti I en Abydos donde se muestra al faraón levantando un pilar dyed.

Foto: PD

Algunos de los tipos de amuletos más importantes para los antiguos egipcios fueron los que toman forma de elemento vegetal, ya que las plantas simbolizan el renacimiento. Por ejemplo el pilar de papiro (uadyi) se ponía cerca del cuello de la momia y debía ser de color verde, normalmente feldespato. El loto también era un elemento muy común en talismanes. Muy habituales eran asimismo los amuletos que representaban a animales completos o partes de animales. Por ejemplo, la cabeza y las patas delanteras de un león podían servir para dotar al difunto de una gran fuerza y vitalidad. De este modo, los genios malignos no podían causarle ningún daño. Otro amuleto importante era el llamado jepesh, que representaba la pata delantera de un buey, y que también servía para insuflar fuerza a su propietario. Los animales completos eran normalmente representaciones de divinidades, como la diosa Bastet si se trataba de un gato, Sekhmet si era una leona o Tueris cuando tenía forma de hipopótamo. Otros dioses representados fueron el enano Bes, una divinidad grotesca que protegía a las parturientas y a los niños, Toth, dios de la escritura y la sabiduría, tanto en su forma de babuino como de ibis, etcétera.

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La fuerza de un símbolo

También fueron habituales los amuletos que representaban diversos órganos del cuerpo humano, como ojos, dedos, falos, placentas, orejas (muchas veces los egipcios llevaban amuletos en forma de oreja colgados del cuello para que los dioses escucharan sus plegarias)... Entre todos ellos, por su importancia destaca el conocido como amuleto del corazón (ib), que tenía forma de vasija y era la sede de la conciencia, los pensamientos y las emociones; de hecho es el corazón que se pesa en el juicio de Osiris y debía ser de color rojo (normalmente estaba hecho de cornalina). Por su parte, los escarabeos (amuletos en forma de escarabajo, símbolo de la resurrección) fueron asimismo muy comunes y se colocaban sobre el corazón de la momia para acompañar a este órgano a testificar en el juicio de Osiris. Llevaban inscripciones que los instaban a no declarar contra el difunto: "No hablarás contra el corazón durante el juicio de Osiris".

Por su importancia destaca el conocido como amuleto del corazón (ib), que tenía forma de vasija y era la sede de la conciencia, los pensamientos y las emociones; de hecho es el corazón que se pesa en el juicio de Osiris y debía ser de color rojo.

Colgante procedente de la tumba de Tutankamón compuesto por dos babuinos con discos lunares en la cabeza adorando al dios del Sol en forma de escarabajo (Khepri).

Foto: Cordon Press

Otro grupo de amuletos era el formado por los que representaban objetos sagrados e insignias reales, como escaleras, obeliscos, sistros, collares menat... Por otro lado también se encontraban los cetros y las coronas. Curiosamente estos símbolos reales se hicieron extensivos al común de la población a partir del Primer Período Intermedio (2100-1940 a.C.). Su fuerza era grande puesto que el difunto que dispusiera de ellos podría disfrutar de sus grandes beneficios protectores y de sus propiedades mágicas. En cuanto a los objetos, las escaleras, por ejemplo, simbolizaban la colina primordial de la que surgió el mundo (Benben) y por ella el difunto podría acceder al cielo y disfrutar de la compañía del dios Re. El disco solar también era otro amuleto importante, que se colocaba sobre el estómago en la momia. Y los obeliscos, que simbolizaban los rayos solares petrificados, propiciaban, por su parte, la resurrección. Otro amuleto solar era el talismán que representaba el horizonte (akhet), dos colinas entre las cuales nacía el astro rey. Este amuleto era símbolo de renacimiento, al igual que el Sol surge cada mañana por el horizonte.

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La magia de la palabra

Algunos amuletos en forma de herramientas también jugaron un importante papel como elementos protectores. Pronunciando una palabra mágica podían hacerse reales y ser utilizados por el difunto. También representaban conceptos, como por ejemplo la escuadra, símbolo de la rectitud, o el reposacabezas (urech), que los egipcios utilizaban en su vida diaria a modo de almohada para dormir, que se convirtió en un elemento indispensable para el descanso del difunto. Otros amuletos importantes fueron el ankh, que simboliza la vida eterna; el ya mencionado pilar dyed, símbolo de estabilidad; el cetro uas, que representa el poder; el ojo udyat, que simboliza el ojo izquierdo del dios Horus que fue sanado por Toth después de que el dios halcón lo perdiera en su lucha contra su tío Set; el tyet, nudo sagrado de Isis, asociado con la fuerza y la magia de esta gran diosa, esposa y hermana de Osiris; el nudo shen, que se representa en forma de cartucho y simboliza el recorrido del Sol, o el sa, símbolo de protección que acostumbra a acompañar a otros elementos como el ankh.

Otros amuletos importantes fueron el ankh, que simboliza la vida eterna; el ya mencionado pilar dyed, símbolo de estabilidad; el cetro uas, que representa el poder;, o el ojo udyat, que simboliza el ojo izquierdo del dios Horus.

Imagen de una momia con los amuletos mágicos necesarios para llevar a cabo con éxito su viaje al inframundo.

Foto: iStock

De todo lo dicho resulta evidente que toda precaución era poca para lograr la vida eterna, pero los valiosos materiales con los que estaban hechos los amuletos eran un auténtico reclamo para los saqueadores de tumbas, que, con tal de hacerse con ellos, desvendaban a las momias, e incluso destrozaban los cuerpos sin miramientos, sin importarles en absoluto el futuro del alma del propietario de la tumba. En muchas ocasiones, toda esa cuidada preparación, la meditada colocación entre las vendas de aquellas pequeñas joyas protectoras acababa revelándose totalmente inútil. Posiblemente la momia del visir que abre este artículo sufrió ese mismo cruel destino...