Mujeres excepcionales

15 grandes viajeras que cambiaron el mundo

Periodistas, exploradoras, pilotos... todas compartían las mismas ganas de cambiar la realidad en la que viv��an. Algunas utilizaron su discurso y otras su habilidad, pero todas fueron grandes viajeras que transformaron el mundo para bien.

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Eliza Scidmore (1856 - 1928)

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Eliza Scidmore (1856-1928)

El espíritu viajero acompaña a muchas personas desde la infancia y nadie como Eliza Scidmore para demostrar lo que supone romper con los estereotipos, recorrer el mundo y conseguir el trabajo soñado. La norteamericana fue la primera mujer en publicar una fotografía en la revista National Geographic y también fue la primera en convertirse en miembro de la National Geographic Society en 1890. Viajó por Alaska, Japón e Indonesia fotografiando y escribiendo sobre sus pasiones: la geografía, los viajes y la aventura. Además de escribir numerosos libros, se convirtió en una famosa conservacionista y defensora de los bosques norteamericanos. Durante 24 años, nunca cesó en su insistencia por llevar cerezos japoneses a Washington y plantarlos en la rivera del río Potomac. Una vez lo consiguió, su iniciativa se hizo famosa y se convirtió en un lugar de peregrinaje para los turistas.

 

Nellie Bly (1864 - 1922)

Foto: Cordon Press

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Nellie Bly (1864-1922)

La historia de Elizabeth Jane Cochran se resume, en esencia, en el sobrenombre. Maestra del periodismo de infiltración, escribió toda su vida bajo el nombre de Nellie Bly, lo que le permitía colarse entre sus objetivos sin necesidad de adoptar su nombre verdadero. Aprovechando su ventaja, Bly trabajó como corresponsal en México e hizo tan bien su trabajo que logró que el dictador Porfirio Díaz la expulsase del país. Poco después, trabajó en Nueva York para Joseph Pulitzer y se infiltró en manicomios y empresas para denunciar las condiciones de vida de las mujeres. Sin embargo, lo que la hizo famosa fue su vuelta al mundo en 72 días, 8 menos que la famosa novela de Julio Verne. El New York World, bajo el mando de Pulitzer, se encargó de publicitar así el viaje: "nuestra intrépida reportera viaja sin la protección de un hombre". Tras trabajar como corresponsal durante la Primera Guerra Mundial, murió en 1922 a causa de una pulmonía. Una de las mujeres que con sus viajes, sus vivencias y su discurso, cambiaron la historia.

 

Harriet Chalmers Adams (1875-1937)

Foto: Cordon Press

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Harriet Chalmers Adams (1875-1937)

A Harriet Chalmers Adams no le dejaron entrar en el Club de Exploradores, exclusivo para hombres, así que decidió cambiar el mundo y fundó la Sociedad de Mujeres Geógrafas para viajeras intrépidas como ella. Viajó por todo el continente americano, desde México hasta los Andes pasando por Haití, y muchos de sus viajes los documentó en la revista National Geographic. Sus rutas recreando los viajes de Cristóbal Colón y Fernando de Magallanes calmaron su fascinación por las migraciones y los intercambios culturales hasta que, finalmente, terminó su carrera fotoperiodística cubriendo la Primera Guerra Mundial desde las trincheras francesas. Falleció en Niza con la mochila llena de aventuras y logros que cambiaron no solo su mundo, sino el de muchas mujeres como ella.

 

Bessie Coleman (1892-1926)

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Bessie Coleman (1892-1926)

Cuando se trata de romper prejuicios y reglas establecidas, Bessie Coleman es una referencia. De joven trabajó junto a sus 12 hermanos en un campo de algodón y, cuando acabó el instituto, viajó a Chicago para trabajar en una barbería. Su curiosidad la llevó a interesarse por las fotos de los pilotos de las fuerzas aéreas y, tras ser rechazada en todas las escuelas de vuelo norteamericanas que contactó, emigró a Francia para conseguir su sueño. Una vez volvió a Estados Unidos en 1921, ya como la primera mujer afroamericana con una licencia de piloto en suelo norteamericano, se convirtió en piloto de acrobacias ante público no segregado, una condición que exigía Coleman expresamente. Su sueño era montar una escuela de vuelo para todos los afroamericanos que, por culpa de la segregación racial de la época, no eran aceptados en las escuelas de vuelo convencionales. Con 34 años, un accidente aéreo en el que conducía su mecánico se llevó su vida por delante y, con ella, el sueño de montar su academia

 

Freya Stark (1893-1993)

Óleo de Herbert Arnould Olivier

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Freya Stark (1893-1993)

Para Freya Stark, Oriente Medio era algo más que una región y que un campo de estudio. Oriente Medio suponía una aventura constante, significaba emoción e incertidumbre a lomos de un camello y, todo eso, lo plasmó en su literatura de viajes. La escritora surcó las dunas del desierto, visitó el Líbano y fue la primera mujer en acceder a Luristán, en Irán. Enfermedades como la disentería y el dengue hicieron mella en la exploradora y, finalmente, se instaló en Bagdad y se convirtió en la inspiración de nuevas generaciones interesadas en las aventuras y la literatura de viajes. Falleció en Italia a los 100 años de edad tras una vida llena de experiencias que podrían llenar bibliotecas enteras y los periódicos transalpinos, a modo de homenaje, la recordaron como la “reina nómada”.

 

Osa Johnson (1894-1953)

Foto: Martin Johnson

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Osa Johnson (1894-1953)

El Pacífico, Borneo, África… nada se ponía por delante de Osa Johnson y su marido Martin. A principios del siglo XX, tuvieron la osadía y también la inconsciencia de adentrarse en todo territorio inexplorado siempre con un arma y una cámara de vídeo en mano. De este modo, Osa Johnson se convirtió en una sensación durante los años 20 al salir a la luz sus aventuras por el Pacífico escapando de los ataques de tribus caníbales, imágenes nunca vistas en occidente. Ese entusiasmo por conocer los mundos perdidos llevó a Osa a conseguir la financiación necesaria para hacer realidad un proyecto que cambió la manera de conocer el mundo natural: el documental de naturaleza. La figura de una mujer empuñando un arma para ahuyentar las serpientes resultó rompedora para la época y consiguió recibir la financiación suficiente como para ir a África junto a su marido. Tanto en el documental etnográfico como en el de naturaleza, los Johnson consiguieron las mejores imágenes de su carrera, esta vez con un carácter ya más divulgativo que de entretenimiento. Una vez falleció su marido, Osa siguió filmando y documentando nuevos mundos que, gracias a ella, occidente comenzaba a conocer.

Amelia Earhart (1897 - ¿1937?)

Foto: Cordon Press

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Amelia Earhart (1897-1937)

Earnhart escapaba de todos los límites impuestos y, como pionera, su alma tampoco atendía a fronteras. “Cuando ascendí hasta los sesenta o noventa metros supe que tenía que volar”. Su sueño era ser piloto de aviones y trabajó duro durante su juventud para conseguirlo, bien como camionera, como fotógrafa o como estenógrafa. Una vez consiguió su licencia como aviadora y compró su primer avión biplaza, apodado The Canary, Earnhart empezó a batir récords. Se casó con George Putnam y se convirtió en una estrella de la aviación, teniendo su punto más álgido cuando se convirtió en la primera mujer de la historia en volar sola sobre las aguas del Atlántico en 1932. Su gran reto era dar la vuelta al mundo y también se convirtió en su último vuelo: mientras sobrevolaba el Océano Pacífico se perdió la pista de Earnhart y su avión, y nunca se supo más de ella. Hay teorías que afirman que pudo sobrevivir como náufraga en alguna isla del pacífico, sigue sin haber evidencias que lo confirmen. Sin duda, su pasión por la aviación y su ejemplo sirvieron de icono para muchas otras mujeres dispuestas a romper barreras por cumplir sus sueños y echar a volar.

 

Martha Gellhorn (1908-1998)

Foto: Cordon Press

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Martha Gellhorn (1908-1998)

Cuando se trata de cubrir la información en primera persona, Martha Gellhorn llevaba su implicación hasta la máxima expresión. Esta periodista norteamericana hizo de la corresponsalía de guerra un arte y del peligro una pasión: cubrió la Guerra Civil Española tras casarse con Ernest Hemingway, la Gran Depresión del 29, presenció el Día D desde las playas de Normandía y, aun pasando de los 80 años, todavía le quedaron fuerzas para cubrir la invasión norteamericana de Panamá en 1989. Gellhorn fue espectadora y a la vez narradora de todos los momentos históricos que moldearon la realidad del siglo XX.

 

Jan Morris (1926-Actualidad)

Foto: GTres

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Jan Morris (1926-Actualidad)

No se podría llegar a comprender a Jan Morris sin su polivalencia ni su alma viajera. Nació bajo el nombre de James Morris y permaneció en ese cuerpo masculino la mitad de su vida. En su vida profesional, trabajó como agente de inteligencia en Italia y Palestinaanunció la primera escalada con éxito al monte Everest en 1953. Todavía como hombre, formó una familia junto a su mujer Elizabeth y siguió viajando y escribiendo sobre las ciudades que visitaba movido por su alma de viajero incansable. En 1972, se convirtió en Jan y documentó esa transición de género en Conundrum, uno de sus grandes libros que muestra la transformación y el poderoso lazo que le une a su esposa Elizabeth. Con una trayectoria de más de 40 libros que muestran los encantos de Venecia, Hong Kong, Nueva York, Jan Morris ha viajado por todo el mundo y lo ha llevado a millones de hogares a través de sus párrafos. 

 

Jane Goodall (1934-Actualidad)

Foto: Hugo van Lawick

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Jane Goodall (1934-Actualidad)

Jane Goodall es, sin lugar a dudas, una de las científicas más influyentes del siglo XX y la mayor experta del planeta en chimpancés (Pan troglodytes). Sin embargo, su fama y su reconocimiento dentro de la comunidad científica internacional no serían posibles sin su carácter intrépido y explorador: a los 23 años viajó a Kenia para trabajar con el antropólogo Louis Leakey y, tres años después, se trasladó a la reserva nacional de Gombe Stream, en Tanzania, donde pasaría los siguientes 58 años de su vida estudiando a los primates. Sus aportaciones a la ciencia, su papel como activista y sus conocimientos sobre los chimpancés, los parientes más cercanos al ser humano, le han servido para viajar por todo el mundo y convertirse en una referencia académica, pero también un ejemplo vital.

 

Valentina Tereshkova (1937 - Actualidad)

Foto: Age Fotostock

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Valentina Tereshkova (1937-Actualidad)

A bordo del Vostok 6, Tereshkova salió del Cosmódromo Baikonur el 16 de junio de 1963 con dirección al espacio exterior. Tenía tan solo 26 años y fue la primera mujer en el espacio: orbitó la tierra 48 veces durante la misión de tres días, volando más de 1 millón de kilómetros. Bajo el apodo de Chaika, gaviota en ruso, es sin duda la mujer que más veces ha dado la vuelta al mundo de esta larga lista, además de ser pionera en el género femenino. Una vez finalizó con éxito su misión y se convirtió en una leyenda aesroespacial, decidió apostar por su carrera política y se convirtió en miembro del Soviet Supremo y del Comité Central del Partido Comunista. Si todo va sobre lo previsto, su relevo lo tomará en 2024 una de las mujeres que pisen por primera vez la Luna.

 

Junko Tabei (1939-2016)

Foto: Cordon Press

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Junko Tabei (1939-2016)

“En el Japón de los años 70, los hombres eran los encargados de salir y trabajar mientras las mujeres tenían que quedarse en casa y servir el té”. Junko Tabei nunca fue amiga de las desigualdades y, por ello, cuando Japón veía como a lo lejos finalizaba la Guerra de Vietnam y, en su sociedad, el papel femenino se reducía a trabajos domésticos, ella decidió a sus 35 años montar un grupo exclusivamente femenino de escaladoras y convertirse en la primera mujer de la historia en escalar el Monte Everest. También creó el Club de Mujeres Escaladoras y, a pesar de que se tuvo que emplear en varios trabajos a la vez para obtener el dinero suficiente para sus expediciones, Tabei se convirtió también en la primera mujer en escalar las Siete Cumbres, las cimas más altas de cada continente. El cáncer no pudo con ella y, a sus 76 años, ya había escalado las cumbres más altas de 76 países diferentes. Murió al año siguiente, pero Tabei siempre buscó una nueva perspectiva para hacer las cosas, aunque ello significase subir a las alturas para ver mejor el mundo.

 

Marie Colvin (1956 - 2012)

Foto: Cordon Press

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Marie Colvin (1956-2012)

Incisiva, crítica, realista, temeraria y valiente, así era Marie Colvin. La reportera de guerra de The Sunday Times disfrutaba de lo que hacía porque era consciente de que su labor iba más allá de presenciar un conflicto, su trabajo era contarlo fielmente y que el mundo entendiera qué estaba pasando en las guerras de Afganistán, Kosovo, Timor Oriental Irak o Siria. En Sri Lanka el estallido de una granada le obligó a llevar su célebre parche pirata tras perder un ojo y, en Siria, su último desafío, un bombardeo de las fuerzas aéreas se llevó su vida mientras cubría la realidad de la ciudad de Homs en plena guerra civil. Carismática, entregada y única, Marie Colvin viajó por medio mundo para contarle al otro medio lo que estaba pasando. 

 

Anna Politkovskaya (1958 - 2006)

Foto: Blaues Sofa / Creative Commons

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Anna Politkovskaya (1958-2006)

Todo un icono del periodismo ante la represión, esta famosa periodista de investigación rusa trabajó para la Novaya Gazeta durante sus años cubriendo muchos de los conflictos de la era post-soviética, en concreto la Segunda Guerra de Chechenia. Nacida en Nueva York e hija de diplomáticos soviéticos de las Naciones Unidas, su figura trascendió más allá de la información y se convirtió en escritora y activista de derechos humanos. Hizo caso omiso de las influencias y presiones de las autoridades rusas para seguir publicando sus informaciones, especialmente críticas y reveladoras con Vladímir Putin y las acciones llevadas a cabo en Chechenia. Tras un intento de envenenamiento en un vuelo hacia Rostov, Politkovskaya murió asesinada en 2006 en su bloque de apartamentos. En la actualidad, su asesinato sigue sin resolverse y se ha convertido en mártir y figura venerada para muchos periodistas rusos.

 

Robyn Davidson (1950-Actualidad)

Foto: Rick Smolan / National Geographic

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Robyn Davidson (1950-Actualidad)

“Quizá todos los australianos tengamos un poco de desierto en nuestro interior”. Aburrida de Sydney y en busca de nuevas aventuras, Robyn Davidson puso rumbo hacia Alice Springs, en pleno centro de Australia y, tras trabajar como camarera para ganarse la vida, a los 26 años decidió encaminarse en una ruta que cambiaría su vida para siempre. Durante 9 meses, recorrió un camino de más de 2.500 kilómetros con la única compañía de su perro y cuatro camellos con dirección a la costa. Su camino en solitario hacia el Océano Índico fue documentado por National Geographic y descrito por la propia Davidson en su obra maestra, Tracks, en la que el momento cumbre es la llegada al Índico y el baño con sus camellos en las aguas de la playa. Desde entonces, su interés por la cultura nómada y la antropología la han llevado a pasar varios meses al año en los Himalayas y sus libros son fuente de inspiración para todos aquellos en busca de una vida llena de aventuras.

 

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