Apuñalada por la espalda

Resuelven un asesinato milenario

Los científicos averigüan la causa de la muerte de una joven egipcia que murió hace 2.600 años, llamada Takabuti, cuya momia se expone desde 1835 en el Museo del Ulster, en la ciudad de Belfast.

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Takabuti en el museo

Museo del Ulster, Belfast

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Takabuti en el museo

En primer plano, la momia de Takabuti; al fondo, la tapa de su sarcófago, y, en una vitrina, una reconstrucción facial de la joven de 20 años.

Un sarcófago bellamente pintado

Museo del Ulster, Belfast

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Un sarcófago bellamente pintado

Detalle de la parte superior del sarcófago de Takabuti.

Una joven de alcurnia

Museo del Ulster, Belfast

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Una joven de alcurnia

Detalle de la cabeza de Takabuti. Se aprecia su cabello rojizo primorosamente rizado.

En el Museo del Ulster, en Belfast (Irlanda del Norte), se conserva una antigua momia egipcia, la de una joven de unos 20 años llamada Takabuti, que vivió a finales de la dinastía XXV, hacia 660 a.C. La momia fue adquirida en 1834 en el País del Nilo por Thomas Greg, un millonario irlandés con una gran pasión por todo lo egipcio. Greg regresó a Belfast con su adquisición, que se convirtió en la primera momia que llegaba a Irlanda. Allí, un egiptólogo llamado Edward Hincks se encargó del estudio de los jeroglíficos que cubrían su sarcófago y procedió a desenvolverla en 1835. Descubrió su nombre, que estaba casada y que su padre había sido un importante sacerdote de Amón en Tebas llamado Nespare.

Un crimen olvidado

Pero a pesar de estos descubrimientos, quedaba aún por conocer la causa de la muerte de esta joven. Un misterio milenario que ahora acaba de ser resuelto por un equipo de investigadores de la Universidad de Manchester, la Universidad Queen's de Belfast, los Museos Nacionales de Irlanda del Norte y el Hospital Privado Kingsbridge: al parecer, Takabuti fue apuñalada en la parte superior de la espalda, cerca de su hombro izquierdo, con un cuchillo, lo que le provocó una herida mortal. Los análisis revelaron asimismo un extraño objeto dentro de su cuerpo que resultó ser el material que se usó durante la momificación para taponar la herida. Como afirma Robert Loynes, profesor honorario del Centro KNH de Egiptología Biomédica de la Universidad de Manchester, "Takabuti sufrió una herida severa en la parte posterior de la pared torácica superior izquierda. Esto, con casi absoluta certeza, causó su rápida muerte", concluye.

El misterio de la muerte de Takabuki ha sido resuelto: fue apuñalada en la parte superior de la espalda, cerca de su hombro izquierdo, con un cuchillo, lo que le provocó una herida mortal.

Dientes y vértebras de más

La momia de Takabuti ha sido sometida a numerosos análisis con escáneres, rayos X y TAC, se le han realizado análisis de cabello, dataciones por radiocarbono y estudios de ADN. Con todo ello, los científicos han comprobado que el cuerpo de la mujer presentaba ciertas particularidades. Por ejemplo, se vio que la joven tenía una pieza dental de más (33 en lugar de las 32 habituales, algo que sólo sucede en un 0,02 % de la población) y una vértebra de sobra (otra anomalía que sólo posee un 2 % de la población). Su piel era oscura y tenía más similitudes con las poblaciones europeas que con los egipcios antiguos y modernos, y tenía el pelo castaño rojizo (que había sido cuidadosamente ondulado). "Este estudio se suma a nuestra comprensión no sólo de la muerte de Takabuti, sino también del contexto histórico más amplio de los tiempos en los que vivió: el descubrimiento sorprendente e importante de su herencia europea arroja luz sobre un punto de inflexión significativo en la historia de Egipto", señala Rosalie David, egiptóloga de la Universidad de Manchester.

Los estudios sobre la momia han arrojado otro descubrimiento de gran interés. Se trata del corazón de la joven, que se hallaba intacto dentro de la cavidad torácica, algo que sorprendió a los investigadores, ya que creían que el órgano no se encontraba allí.

La piel de Takabuti era oscura y tenía más similitudes con las poblaciones europeas que con los egipcios antiguos y modernos, tenía el pelo castaño rojizo (que había sido cuidadosamente ondulado) y su corazón se hallaba intacto en su cavidad torácica.

Pero quién asesinó a la joven Takabuti y porqué son incógnitas que difícilmente la ciencia podrá llegar a despejar alguna vez.

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